Dios te ofrece sabiduría

La sabiduría es esencial para la vida, porque la sabiduría viene de Dios como bendición para que uno pueda andar en la verdad y por lo mismo bajo el temor de Dios. Con la sabiduría se vive al agrado de Dios, ya que, lo primero que se hace en esta condición de vida, es la aceptación de Cristo como nuestro Salvador. Solamente con la asistencia divina, con la sabiduría podemos creer, y además, Cristo es la sabiduría de Dios, porque él es la verdad y el camino a Dios.

«Es probable que nos cueste reaccionar correctamente ante las pruebas de este mundo, entiéndase reaccionar correctamente, como aguardar confiados en Dios, firmes en sus promesas y en pleno gozo de esperanza. Esto es resultado de la sabiduría divina en nosotros, porque el tomar la decisión de esperar en Dios confiando es una sabia decisión basada en la verdad de Dios.»  

Pudiera ser también que  no sólo ante las pruebas nos cuesta reaccionar correctamente, tal vez también en las diferentes áreas de nuestras vidas nos cueste corresponder de manera sabia. Cuando todas las cosas están saliendo bien en nuestras vidas debemos atribuir esto a la gracia y al poder de Dios, así debemos ser agradecidos y actuar correctamente. Los insensatos no reconocen las bondades de Dios, ni viven agradeciendo porque no tienen la capacidad espiritual para hacerlo. Por todo esto, necesitamos pedirle a Dios sabiduría y la determinación para buscarla en Su Palabra.

Debemos aprender a decidir y actuar conforme a la enseñanza bíblica, la Biblia hace sencillas y sabias a las personas; la forma de vida sabia que la Biblia registra, es la vida conforme a la voluntad de Dios, es por ello que debemos pedirle a Dios la sabiduría que necesitamos para corresponder del modo que a él le agrada. Todo el verdadero conocimiento, el entendimiento y la sabiduría están a nuestro alcance por medio de Cristo, y esto es necesario para que vivamos bien.

No dejemos para mañana lo que hoy le urge a nuestras vidas. Por la bendición de la sabiduría vamos a vivir siendo santificados, en paz con Dios, creciendo en bondad, en compasión, amor y así dando los mejores frutos para la gloria de Dios. Aceptemos la sabiduría que Dios nos ofrece y siempre estemos pidiendo y buscando la sabiduría, porque Dios la ofrece a todos y no rechaza a nadie de los que clama por ella.

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