El perdón de tus pecados

No hay pecado que no pueda ser perdonado cuando nos arrepentimos y lo confesamos buscando la gracia del perdón por los meritos de Cristo

Yo los quiero a ustedes como a hijos. Por eso les escribo esta carta, para que no pequen. Pero si alguno peca, Jesucristo es justo y nos defiende ante Dios el Padre. Dios perdona nuestros pecados, y los de todo el mundo, porque Cristo se ofreció voluntariamente para morir por nosotros. 1 Juan 2:1-6 (TLA)

La gracia de Dios nos asiste en medio de nuestras debilidades, y aún en medio del pecado somos socorridos por la obra redentora de Cristo; todos los que han pecado pueden recibir el perdón de manera gratuita e inmediata, porque Cristo es el que intercede por aquellos que se arrepienten de sus pecados, Sólo Cristo puede lograr que seamos librados del castigo por el pecado. Sin embargo, reconociendo la gracia inmerecida de Dios debamos procurar que nuestra vida honre siempre a Dios, debemos vivir una vida de humildad y obediencia ante Dios, y que todos nuestros actos muestren la obra de Cristo en nuestras vidas, y que nuestra forma de ser testifique que somos hijos de Dios eternamente agradecidos por su bondad.

Cristo nos libró del pecado y del castigo por el pecado, porque en él fuimos perdonados y con su muerte dolorosa también nos absolvió de pagar con dolor y muerte por nuestras maldades. Por tal gracia divina, hoy al ser libres también del poder del pecado, nos convertimos en siervos de aquel que pagó el precio de nuestro rescate, ya no debemos servir al pecado, ni a satanás, tampoco al mundo ni a nosotros. Hoy es un buen tiempo para consagrarnos a Dios por medio de Cristo nuestro Salvador.

Lecturas complementarias:

  1. No ha hecho con nosotros conforme a nuestras iniquidades, Ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados. Porque como la altura de los cielos sobre la tierra, Engrandeció su misericordia sobre los que le temen. Cuanto está lejos el oriente del occidente, Hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones. Salmos 103:10-12 (RVR1960)
  2. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana.  Isaías 1:18 (RVR1960)

 

Oraciones:

  1. Que Dios te convenza de tu pecado y pidas perdón.
  2. Que  tu iglesia viva la gracia de ser perdonada.
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