Significado de la entrada triunfal de Jesús  

La entrada de Jesús a Jerusalén es la humilde entrada triunfal de un Rey compasivo y pacificador (Lucas 19:28-44)

Aunque muchos judíos esperaban que la gloria del Mesías prometido, exteriormente fuera visible e intimidante para los romanos, contrario a esto, Jesús se hizo presente en un animal pequeño usado para la carga, no usó un caballo entrenado para la guerra.

El pollino que Jesús montó, fue un animal que no ha sido usado para el trabajo rudo, porque desde la eternidad había sido apartado para cargar sobre su lomo al hijo de Dios, esto no es cosa del azar o por carencias de  Dios, dueño del universo. Todo estaba escrito y se cumplió fielmente.

“Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna.” (Zacarías 9:9)

Comparto con ustedes, tres ideas principales sobre la humilde entrada triunfal de un Rey compasivo y pacificador

Al entrar a Jerusalén, Jesús tomó la condición humana más vulnerable porque tenía que dejarse sacrificar como un cordero preparado para la ofrenda. (Isaías 53:1-12)

Es necesario que Jesús quede al alcance de los religiosos más hipócritas y materialistas, al alcance de aquellos que al principio tomaron ramas para hacerle honores, pero que después agarraron piedras, palos y usaron las palabras más pesadas para lazarse contra él y con gritos desgarradores pidieron que lo crucificaran.

La muerte de Jesús fue violenta y dolorosa por causa de nuestro pecado, es por eso que la vulnerabilidad de Jesús es necesaria, el se deja al alcance de una turba violenta que lo hará sufrir en gran manera, se somete voluntariamente al dolor de la cruz.

“…el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.” (Filipenses2:6-8 RVR1960)

Al entrar a Jerusalén, Jesús tomó en cuenta la condición del pueblo, no las palabras y acciones con las que le rendían honores como Rey, por eso lloró en lugar de exaltarse.

Mientras la multitud espera la rudeza de Jesús para expulsar a los romanos, él muestra compasión para todos, y quiere unirlos como un solo pueblo para Dios, porque están dispersos y desamparados.

» ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste! Pues miren, el hogar de ustedes va a quedar abandonado; y les digo que, a partir de este momento, no volverán a verme hasta que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”» (Mateo 23:37-39 DHH)

Mientras las personas creen que su problema es estar bajo el dominio romano y que el Mesías ha venido a liberarlos, Jesús actúa manifestando que el verdadero problema de ellos es la esclavitud del pecado y que él ha venido a darles verdadera libertad. Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.” (Juan 8:32RVR1960)

Al entrar a Jerusalén, Jesús no tomó la espada para matar sino la paz para dar vida.

La verdadera crisis del pueblo no era la enemistad con los romanos sino la enemistad con Dios por el pecado. Jesús vino a reconciliar al hombre con Dios, no vino a condenar o a matar, el vino a dejarse condenar y a morir por todos.

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.” (Romanos 5:1-2RVR1960)

Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación. (Romanos 5:10-11RVR1960)

Vino a dar su vida en rescate por muchos, aunque es el Rey del universo, no entró con actitud de Señor, sino de siervo. “…como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” (Mateo 20:28RVR1960)

En la humilde entrada del Rey, se espera que el pueblo le reciba correctamente, el trae paz y misericordia. Pero si le reciben con negatividad, jamás estarán en paz y no habrá piedad para ellos.

Y cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella, diciendo:  !Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos. Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación.” (Lucas 19:41-44RVR1960)

Es lamentable lo que la escritura narra al respecto: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” (Juan 1:11-12RVR1960)

La profecía se cumplió, porque en el año 70 D.C., el imperio romano envió un ejército comandado por el general Tito y sitiaron la ciudad de Jerusalén hasta dejarla sobre el polvo, incluido el templo. Hoy solo queda el muro de los lamentos, pero también, hasta el día de hoy, muchos judíos siguen esperando al Mesías.

Yo te invito que recibas con mansedumbre y humildad el reino de Cristo que se ha establecido, se establece y se establecerá, así tendrás completa paz y hallaras misericordia delante de Dios. Que tu reconocimiento y aceptación de este reino se refleje en el trato con tus hermanos, con una actitud compasiva e incluyente, mediante un servicio fiel como agentes del reino de Cristo en la tierra y en toda la creación.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Yo mismo tomé esta foto, es solo un estilo de foto para ilustrar, que nunca debemos afanarnos por el mañana porque Dios tiene cuidado de nosotros.

Una publicación compartida de Israel Campos (@israelkampos) el

Compartir

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.