Acerquémonos a Dios ahora que está cerca

Ahora es tiempo para dejar atrás esa vida difícil que solo trae pesares y calamidades, Dios está tan cerca que podemos oír su voz de amor y misericordia con la que nos ofrece el perdón

Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes. ¡Pecadores, límpiense las manos! ¡Ustedes los inconstantes, purifiquen su corazón! Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y su alegría en tristeza. Humíllense delante del Señor, y él los exaltará. Santiago 4:8-10 (NVI)

Nuestra manera de vivir es el resultado de la relación que tenemos con Dios; cuando se vive distanciado de Dios la vida es triste, porque nuestros frutos son amargos, nuestros frutos no son provechosos ni para nosotros, ni para quienes nos rodean, y por lo mismo este tipo de vida siempre está en contra de la voluntad de Dios, le deshonra, no le es grata.

A larga distancia de Dios las intenciones de nuestro corazón son perversas, nuestras acciones son contrarias  a su voluntad y nuestro mayor deleite es para el mundo y para la carne, es ahí cuando satanás hace de nosotros lo que Él quiere;  con la falsa alegría y gozo   pasajero nos engaña, porque tales cosas después se convierten en angustias, miserias y dolores. Así que, lo mejor que podemos hacer es consagrar nuestra vida a Dios, en el hallamos la abundante y eterna alegría y también encontramos la gloria más grande.

Hoy es un buen tiempo para que podamos procurar una relación muy cercana con Dios, porque de ese modo su presencia se hará manifiesta en nuestro diario vivir, su presencia nos vitalizará y daremos los mejores frutos de vida. No importan ahora nuestras maldades, si nos acercamos a Dios Él se acercará a nosotros con el perdón y nos transformará para su gloria.

No es tarde para consagrarnos a Dios, porque sobre el trato con nuestras maldades la Biblia dice:

Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero, si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. 1Juan2:1 (NVI). Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia. Isaías 55:6-7 (NVI)

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