La adoración congregacional es importante

Aceptemos la convocación para adorar a nuestro Dios, hagámoslo con alegría y con la esperanza de que Él alegrará aún más nuestros corazones.

Vengan, cantemos al Señor con alegría; cantemos a nuestro protector y Salvador. Entremos a su presencia con gratitud, y cantemos himnos en su honor. Porque el Señor es Dios grande, el gran Rey de todos los dioses. Salmo 95:1-3 DHH

Adorar a Dios en la congregación nos permite conocerlo más, porque podemos oír lo que también está haciendo en la vida de nuestros hermanos, y así juntos podemos cantar salmos a su nombre, así lo manifiesta su Palabra. Debemos anhelar estar en la congregación, porque ahí podemos ofrecerle a Dios una alabanza comunitaria acompañada de la alegría de todos nuestros hermanos.

Dios es la alegría de nuestras vidas, su presencia nos llena de gozo, por eso, aun en las pruebas y a pesar de cualquier circunstancia siempre le cantaremos con gozo cánticos nuevos y alegres, porque nunca nos ha fallado su fidelidad, porque Él siempre está actuando en nuestro favor, es soberano y tiene el control de todo, por lo que estamos seguro de que todo lo que permite en nuestras vidas tiene el propósito de hacernos bien. ¡A Dios sea la gloria por sus bondades!

No permitamos que el exceso de preocupaciones marchite nuestro corazón, tampoco permitamos que nuestra vida deje de producir gratitud para cantarle a Dios con agradecimientos o que las aflicciones nos desconcentren a la hora de ofrendarle a Dios un canto en la adoración de la iglesia. Hoy es un buen tiempo para que también logremos que ningunos de los problemas internos de la iglesia perjudiquen la bendición que tenemos para adorar al Dios soberanos y salvador de nuestras vidas.

La Biblia también dice: Mas los justos se alegrarán; se gozarán delante de Dios, Y saltarán de alegría. Cantad a Dios, cantad salmos a su nombre; Exaltad al que cabalga sobre los cielos. Jehová es su nombre; alegraos delante de él. Salmos 68:3-4 RVR1660. ¡Aleluya! ¡Qué bueno es cantar himnos a nuestro Dios! ¡A él se le deben dulces alabanzas! Salmos 147:1-3 DHH. Aceptemos la convocación para adorar a nuestro Dios, hagámoslo con alegría y con la esperanza de que Él alegrará aún más nuestros corazones.

Nuestras oraciones: Que Dios te ayude a adóralo como es digno que se le adore, que tu vida sea impactada todos los días por el favor de Dios y que nazca en tu corazón abundante gratitud, porque entre más agradezcas Dios hará mayores cosas en tu vida. Que tu iglesia, sea una congregación donde se respire la alegría y, que los que llegan sin gozo y sin esperanza sean impactados para creer en el Dios de donde procede la alegría eterna.

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