No quiero orar

La falta de deseo para orar es la manifestación de la pobreza espiritual. Por lo tanto, si estas en esta condición, es la razón principal por la que debes orar, aunque no tengas el deseo de hacerlo.

Cuando ya no oramos, satanás habrá ganado terreno para derrotarnos, porque los que no oran no reciben nada, siempre están con el corazón vacío, sin gozo, paz y esperanza, y ¿Qué es de nosotros si no tenemos paz, gozo y esperanza? ¿Qué calidad de vida puede ser esta si el corazón está vacío de Dios? El que no ora nunca encontrará lo que su vida necesita, así mismo, estará sólo y expuesto al peligro del destructor. Al respecto la Biblia señala:

“»Pidan a Dios, y él les dará. Hablen con Dios, y encontrarán lo que buscan. Llámenlo, y él los atenderá. Porque el que confía en Dios recibe lo que pide, encuentra lo que busca y, si llama, es atendido.” Mateo 7:7-8 TLA

En el hacernos negligentes para orar está la astucia de satanás para acabarnos, porque al no orar somos más débiles y vulnerables. Jesús oró para buscar la fortaleza del Padre y de esa manera,  logró estar en condición para derrotar a satanás y para permanecer fiel en la voluntad de Dios:

Luego Jesús salió y, según su costumbre, se fue al Monte de los Olivos; y los discípulos lo siguieron. Al llegar al lugar, les dijo: —Oren, para que no caigan en tentación. Se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y se puso de rodillas para orar. Dijo: «Padre, si quieres, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya.»[En esto se le apareció un ángel del cielo, para darle fuerzas. En medio de su gran sufrimiento, Jesús oraba aún más intensamente, y el sudor le caía a tierra como grandes gotas de sangre.] Lucas 22:39-44 DHH

Hoy es el momento para despertar el deseo de orar orando, porque la oración es la acción no negociable del creyente, es decir, podemos dejar de hacer muchas cosas por otras, pero, nunca debemos cambiar la oración por alguna otra actividad, creyendo que será mejor que la oración. Oremos a Dios en tres tiempos; busquemos el perdón, agradezcamos y pidamos de acuerdo a nuestra necesidad.

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