Eterna y verdadera es la Palabra de Dios

La palabra de Dios permanece para siempre y si la tomamos como la guía de nuestra vida nos hará caminar con firmeza y perseverancia.

Después de que se hubo publicado la Biblia, a partir de ese momento, y hasta nuestros tiempos han existido incontables intentos por destruirla. Satanás se ha esforzado por desaparecer el contenido de la Palabra de Dios, pero ha fracasado y nunca podrá lograr este propósito. Por el contrario, Dios a través de su palabra ha conquistado sin números de corazones, pues cada día nos convence para conocer su voluntad, para que nos sujetemos a Él y le obedezcamos para vida eterna.

El maligno procura permanentemente borrar la verdad de Dios de la mente humana, para volverlo cada día más vano, vació de Dios e indiferente a la salvación ofrecida con el mensaje del evangelio. Sin la enseñanza de la Biblia toma lugar la confusión y se disipa toda esperanza celestial, es por eso que satanás trata que no echemos mano de las Sagradas Escrituras.

Sin embargo, así como la buena semilla que se aferra a la tierra, la Palabra de Dios por el poder del Espíritu Santo brota en el corazón, crece y da frutos, por eso el ser humano que experimenta esto puede conocer a Dios, le adora, le disfruta y logra por el consejo divino el éxito de su vida, pues de la verdad de Dios viene la sabiduría, que nos hace prosperar a todo los que la recibimos.

La santa Palabra de Dios está destinada divinamente a permanecer en el mundo y en la vida humana, porque de ella depende el convencimiento de la humanidad, de que hay un Dios. Por eso, aunque se junte toda la “sabiduría” de este mundo para reemplazarla, eso no será posible, pues Dios no solamente la reveló, sino que también la conserva para siempre.

La biblia siempre cumplirá el propósito por el cual fue revelada; será la antorcha que guíe al pueblo de Dios en este mundo de tinieblas y mentiras, en donde muchos dicen tener la verdad, pero no es más que estrategia de satanás, para procurar confundir y perder al pueblo de Dios. El Texto Sagrado hará que su contenido mantenga a la iglesia con la esperanza, el gozo, y la hará diligente entre tanto se manifiesta Cristo gloriosamente en su retorno a la tierra.

Que esta palabra de Dios permanezca para siempre en tu vida, que la hagas la regla de tu vida, la práctica de tu fe, para que siempre estés siendo vivificado por Dios, transformado a la imagen de Cristo y que por lo mismo, toda la prosperidad y bendiciones, que son propias de los fieles de Dios que se deleitan en la verdad, llenen tu vida y la de tus seres queridos.

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