Nuestro salvador es eterno, todo poderoso y vendrá por segunda vez a la tierra

Jesucristo quien es Dios eterno, aunque está actuando de manera espiritual en nuestra vida diaria y en toda la creación, volverá a la tierra de manera corporal, pero exaltado gloriosamente, porque cuando estuvo entre nosotros con el propósito de salvarnos, se humanó, murió y volvió a vivir mediante la resurrección.

Cristo nuestro salvador es eterno y todopoderoso, y esto tiene implicaciones en nuestra fe y en nuestra vida diaria. Creer en Cristo como nuestro salvador supremo y eterno es garantía para vivir siempre seguros bajo su amparo, es vivir también nuestra fe en una vida práctica de adoración servicio, sujetos al único digno de nuestra adoración.

Nuestra comunión con Cristo es permanente, porque él se presenta a nuestra vida como el que dio origen a todo, porque es antes de lo que hoy existe, y por consecuencia es también nuestro redentor. En la comunión con Cristo podemos disfrutar permanentemente su intervención en la obra de providencia y en la transformación y crecimiento de nuestra vida cristiana, porque es el autor y consumador de nuestra salvación y fe.

Cristo vive hoy, y debemos poner nuestra fe en él, ya que es el único por quien podemos ser salvos, podemos perseverar en victoria en este mundo y disfrutar verdaderamente nuestra vida aquí, entre tanto el viene por segunda vez para llevarnos a su gloria y así morar la eternidad en su presencia con el gozo totalmente cumplido.

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