La vida solo puede ser exitosa cuando la vivimos para la gloria de nuestro Creador

Somos mayordomos de nuestras vidas y no podemos estar bien si no nos dirigimos por nuestro Creador y si no vivimos para él. Dios es el Creador de nuestras vidas, pero además, ha diseñado un propósito de bien y no de mal, de vida y no de muerte.

Cuando al ser humano le toca tomar decisiones, cuando está en la etapa en donde debe iniciar su caminar por la vida, debe tener la llenura de Dios para que siempre camine en victoria, pero para esto, antes debe aceptar con humildad que Dios es necesario en su vida, que sin él sería imposible prosperar.

Nadie es arquitecto de su propio destino, pero tampoco nadie es un robot para ser manipulado hacia un fin. Sin embargo, Dios sí tiene un plan para todos sus hijos, el fin de este proyecto de vida es su obra salvadora completada, es el que perseveremos confiando en él hasta el día de Cristo, porque después hay una eternidad maravillosa y gloriosa con él en la manifestación plena de su presencia. Por todo esto, debemos reconocer que nuestra vida debe corresponderle a Dios en gratitud, porque es imposible vivir sin sus bondades, y la salvación también es un regalo que solo por la gracia de Dios se recibe.

Como creación de Dios le pertenecemos, debemos aceptar que somos para su gloria y esto es el resultado más claro de haber entendido nuestro origen y nuestro propósito de vida. Los que no viven para Dios su calidad de vida ahora es muy triste y dolorosa aunque tengan muchos bienes materiales, y además su fin es perdición eterna, incluso en la vejez también habrán muchos lamentos y dolores de conciencia por haber actuados desobedientes ante el creador y sustentador de la vida.

Hoy es buen tiempo para humillarnos ante nuestro Creador, para pedirle que nos perdone, que nos llene de él, para que cada instante que vivamos lo disfrutemos y sea para su gloria, con la esperanza de recibir su gloria cuando Cristo venga por los que creyendo en el recibieron la salvación.

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