La Palabra de Dios nos llena de vida y de gozo

La Palabra de Dios erradica el mal de nuestro ser, nos sana y nos revitaliza, es sustento y dulzura, por eso solo  en la voz de Dios encontramos todo lo que nos hace felices a pesar del mal que existe en este mundo.

“Tener presente la verdad de Dios en todo momento nos hace prosperar en nuestro andar diario y por lo mismo vivimos el gozo de Dios al ver sus maravillas en nuestras vidas, como resultado de conducirnos conforme a su voluntad.”

La Palabra de Dios es poderosa que penetra lo más profundo de nuestro ser, nos convence para abrazar a Cristo como nuestro Salvador, para que miremos con esperanza las bendiciones que Dios nos ofrece y para que cada uno de sus dichos nos transformen para ser renovados cada día.

Cada experiencia difícil de la vida podemos soportarla, porque por el oír de esta Palabra brota la fe para aguardar en Dios aun cuando la tierra fuere conmovida por cualquier cosa poderosa. La palabra de Dios es su revelación que nos instruye para vivir bien, pero además, nos muestra el amoroso corazón de Dios, quien siempre está activo en nuestra vida diaria para que nunca nos sintamos solos y desprotegidos.

Los mandamientos de Dios no nos deben frustrar, más bien aclaran nuestra mente, renuevan nuestro entendimiento para que podamos dirigirnos por la senda del bienestar asistidos siempre con las bondades de Dios, porque él nunca deja solo a su pueblo y a sus hijos, sino que los guía encargándose siempre de sus necesidades, hasta que estemos un día reunidos en su gloriosa presencia libres de toda opresión y angustia.

Hagamos de la enseñanza de Dios la delicia de nuestra vida, gocémonos en todo lo que nos pide hacer, porque en ello encontramos la verdadera prosperidad, lo que nos hace bien ahora, mañana y siempre. Hagamos memoria de todo lo que Dios nos revela para guardarlo de todo corazón, que no se nos olvide lo que él nos pide, escudriñemos su Palabra para encontrar la verdad que liberta y la que nos da vida eterna.

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