No siempre sufriremos

Que los padecimientos presentes no nos provoquen amarguras y desesperanza, más bien, estemos con gozo esperando el gozo eterno de la gloria que vendrá con Cristo y en donde ya no tendremos ningún pesar.

“Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” Romanos 8:18 RVR1960

Nuestros sufrimientos aquí no son innecesarios, a través de ellos nos preparamos para el gozo venidero, primero, porque nosotros somos los causantes del dolor y nos recuerda la necesidad de Dios, y segundo porque precisamente, siempre que buscamos a Dios para que nos libere del mal, recibimos su perdón y su fortaleza para vivir con esperanza la vida.

Son tiempos para valorar lo que tenemos; la familia, la vida y la salud, aunque quizás una parte del cuerpo se sienta mal. Pero también, es el tiempo oportuno, para que pensemos en nuestro futuro, pues no habrá valido de nada lo bueno que ahora tenemos, pues todo se perderá, y a la vez, también habrá valido la pena los padecimientos presentes, pues en todos ellos Dios quiso dejarse sentir en nuestra vida, pues siempre está atento para ayudarnos a soportar los eventos  complicados y para prepararnos con todo lo vivido para la vida futura.

Tengamos en cuenta, que en esta vida se está a riesgo de padecer con dolores y sufrimientos, y que es Dios quien precisamente lo permite todo, pero en todo su amor nunca estará ausente, pues así como permite la aflicción de sus hijos, la quitará o nos  fortalecerá para soportar.

Todo esto será porque Dios opera su gracia transformadora, y también porque de ese modo hace que crezca la esperanza de la gloria futura, la cual supera las aflicciones presentes, de tal manera, que esta esperanza nos hace soportar con gozo las tribulaciones presentes.

Lo que vivimos no es toda la vida, lo mejor para nosotros está por venir, incluso, cuando se está pasando por un valle tenebroso de sombra y de muerte es la señal de que pronto estaremos en el descanso eterno, y siempre provistos de la alegría incomparable, pus la misma presencia plena de Dios será nuestro reposo. Así que no nos desanimemos, porque lo grande de los padecimientos, nos anuncian lo más grande que será la gloria con Dios.

Compartir