No estamos solos en las pruebas de nuestra fe

Dios provee todo para que sus hijos estén a salvos aun en las pruebas más difíciles. Tengamos en cuenta que si la prueba es grande, mayor será la recompensa y los buenos resultados en nuestra fe, cuando todo haya pasado.

Vivir entregados a Dios no nos exime de ser probados con tribulaciones difíciles, pero sí nos asegura la intervención de Dios para fortalecernos y con ello ayudarnos para salir victoriosos, y además, para que seamos galardonados por él, es decir, al salir de cada prueba en victoria, no solamente nuestra fe es fortalecida, sino que también recibimos diferentes clases de bendiciones, por ejemplo, cuando Job fue probado y permaneció firme en victoria, Dios le duplicó lo que tenía.  

No nos cansemos de hacer el bien aun en los tiempos difíciles, no desmayemos cuando somos oprimidos por el mal para comportarnos de manera corrupta o perversa, porque tal propósito tiene satanás, para que en lugar de bien, recibamos la condenación divina. Si Dios permite que seamos tentados y probados por el mal, es porque Dios espera que echemos mano de todos los recursos que nos ha provisto para que siempre estemos en victoria.

Aquellos que prefieren vivir en deleites en este mundo, aun cuando su estilo de vida deshonre el nombre de Dios ya son guardados para el día del gran juicio, ahí serán cuando reciban la sentencia, por no abstenerse de los deleites del mundo y de la carne, con lo que satanás seduce para obrar mal, o aquellos que murmuraron contra Dios y abandonaron la fe en los tiempos de angustia.

Compartir