Somos renovados y fortalecidos en Cristo

Nuestra vida en Cristo es nueva, firme, fortalecida y muy productiva a pesar de los sufrimientos en este cuerpo, pero además, nuestra esperanza futura en Cristo es cada vez más disfrutable y presente.

“Por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria; no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios 4:16-18

Aunque nuestro cuerpo se debilita por los pesares de esta vida, ya sea por las situaciones naturales que sufre el cuerpo, el cual a través de los años se deteriora o por todas las dificultades que nos hacen padecer, no obstante, nuestro espíritu está íntegro, fuerte y  optimista. Lo más importante no es nuestra comodidad física, sino el ferviente espíritu renovado por Dios mediante la eficaz obra del Espíritu Santo al aplicar en nuestro interior la redención por Cristo.

La experiencia con Cristo es el inicio de una vida nueva, pues a partir de nuestro nuevo nacimiento inicia el proceso de santificación en nuestra vida, esta obra se consumará hasta el día en que Cristo venga por nosotros. Ninguna dificultad puede interrumpir el proceso espiritual de Dios en el interior, por el contrario, en las debilidades que enfrentamos se muestra el poder y la abundante gracia divina con lo que somos fortalecidos y revestidos internamente.

En el trato interno de Dios vamos adquiriendo confianza, para no dejarnos dominar por el mal que nos acecha y que golpea nuestro cuerpo para debilitarnos y dejarnos en una condición de vulnerabilidad, atacando así nuestra fe y comunión con Dios. Sin embargo, estando nuestra vida llena de Cristo por él podemos triunfar y soportar así los dolores lacerantes del cuerpo. Por esto es necesario esforzarnos en la gracia para estar sanos espiritualmente y para que nunca perdamos en ánimo y la alegría a pesar del sufrimiento físico.

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