Dios es nuestro reposo y nuestra fuerza

En medio de nuestros desgastes físicos y espirituales, con toda confianza esperemos en Dios, porque a través de su Espíritu Santo y sobre la base de nuestra salvación en Cristo nos hará reposar, nos impartirá fuerzas.  

“Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; pero los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán.” Isaías 40:30-31 RVR1960

No podemos luchar solos porque nuestras fuerzas no son suficientes, aunque físicamente nos sintamos bien, por eso, estando activos en la fe, busquemos permanentemente a Dios, abramos nuestra mente y corazón ante él, para que nos de todo lo que necesitamos, y así, en cada situación de esta vida en lugar de estar vacíos de Dios, estaremos llenos de su gracia y de su poder, siempre creciendo y conociéndolo en cada experiencia cotidiana.

Dios renueva nuestra vida todos los días y con ello también nos hace más fuertes, porque siempre que Dios se manifiesta en nuestra vida nos alivia de los males y nos vivifica, es decir nos llena de vida y por lo mismos, nos sentimos mejores espiritualmente para enfrentar cada circunstancia de manera espiritual, aun cuando nuestro cuerpo esté cansado y desgastado.

La juventud y la salud física nos son suficientes cuando nuestra lucha es espiritual contra satanás el enemigo de nuestra alma. Pero incluso, cuando nuestros males son físicos, también de manera espiritual debemos buscar a Dios. Todo esto nos hacer ver que es preciso y urgente prestarle mucha atención a nuestra comunión con Dios, a mantenernos sólo en él sin apartarnos de su verdad. Dios siempre nos hará estar firmes, en lugar de desmayar nos hará llegar muy alto, nos levantará por sobre la adversidad y sobre el mal.

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