Seamos correctos con lo que tenemos y ante lo que no poseemos

Usar lo que tenemos para humillar a otras personas o para fanfarronear con orgullo y altivez deshonra el buen nombre de Dios como proveedor y sustentador. En lugar de esto, hay que reconocer las bondades de Dios, atribuyendo a él todo lo que tenemos, que en realidad todas las cosas son por él y para él, por lo que esto también nos hará considerar, que todas las cosas que Dios nos ha dado no son para hacer mal, sino bien.

«Seguro que una buena actitud ante lo que Dios nos ha dado permitirá que disfrutemos todo lo que poseemos y aún más, ya que los buenos administradores de las bendiciones de Dios siempre reciben más. Por esto es por lo que no debemos mal usar lo que tenemos, ni debemos mal desear lo que no tenemos, aprendamos a depender de Dios y a ser agradecidos.»

Todo lo que somos, lo que poseemos y hacemos debe tener como propósito agradar a Dios, por esta razón hay que dejarnos guiar por el Espíritu Santo, de tal manera que tengamos una vida espiritual que rinda frutos de alabanzas para Dios y de edificación para nuestro prójimo. Si tomamos la actitud de siervos ante Dios y lo que poseemos como herramientas de servicio y no como armas de poder, entonces gozaremos las bendiciones de Dios dada a quienes son buenos con los demás como él lo es con nosotros.

En lugar de causarnos molestias por lo que poseemos o por lo que no tenemos hay que ser compartidos y de mutuo provecho, de tal manera, que ya sean cosas materiales o dones espirituales lo que poseamos, siempre debe servir de bien a todos, pues con ese propósito Dios nos ha concedido las cosas o ha permitido que otros las tenga, para que seamos bendecidos de igual modo.

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