Encomendémonos a Dios

Cunado Dios permite el sufrimiento también en su voluntad nos ayuda a superarlo todo y a crecer cristianamente, por esto es por lo que la actitud correcta en las tribulaciones es buscar su ayuda conformándonos a sus designios, como quienes confían en lo que hace y esperan lo mejor para sus vidas. Dios nunca se equivoca y es el único capaz de hacer obras maravillosas aun en los peores momentos de la vida, es así como debemos encomendarnos siempre a su gracia.

«Los creyentes estamos depositados en las manos de Dios, pero cada día debemos experimentar esto, aprender a vivir así, porque toda nuestra vida le pertenece y es para su gloria. En esto Dios se glorifica, porque nos edifica, perfecciona y nos ayuda a dar frutos en esta vida como parte de la practica de la fe en los tiempos adversos. Tengamos plena seguridad que con Dios todo estará bien a pesar de lo difícil que hoy nos esté tocando vivir, por eso no dejemos de confiar, glorificar y esperar en sus propósitos.»

La vida es intacta con respecto al verdadero bienestar que recibimos de Dios aun en medio de nuestras necesidades, enfermedades o cualquier problema, pero es así cuando nos depositamos a su gracia honrándolo, lejos de las murmuraciones y de las amarguras. Tal vez estamos viendo difícil salir de nuestros padecimientos y crisis, pero si buscamos a Dios sin cesar y de todo corazón en este momento, nos dará paz, gozo y esperanza.

Dios nos ayuda para no aferrarnos a lo pasajero de esta vida, nos orienta hacia lo eterno y por eso en nuestras perdidas y fracaso aprendemos bien cuando nos volvemos a él en arrepentimiento o para buscar su ayuda. Hay que buscar el gozo de la presencia de Dios, ver más lo espiritual que lo material y servir a Dios constantemente, agradecidos y como obediencia. Dios nos creó para que estemos bien y hagamos el bien, pero sólo cuando depositamos nuestra alma como una ofrenda y para que la bendiga, superaremos los males de esta vida y siempre haremos el bien a pesar de los padecimientos.

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