El testimonio bíblico de la existencia de Dios

Admitimos que Dios existe por la fe, aunque nuestra fe se explica y se sustenta en la Biblia. Pero aún la Biblia es tenida como Palabra de Dios cunado somos convencidos por el Espíritu Santo, y esta verdad se vuelve una experiencia de vida, ya que el Espíritu Santo también la aplica en nosotros, de tal manera que es viva y activa permanentemente. Esta palabra que es en carnada en nuestras vidas y que acrecienta nuestra fe en Cristo nos da certeza de la existencia de Dios y no necesitamos argumentos para ello.

En Dios se originan todas las cosas, por ello también en la obra de creación y de providencia está Dios revelado, aunque concluimos que el pecado nos ha segado para no poder encontrar a Dios a través de la creación, por eso ha querido Dios revelarse a través de la Biblia y especialmente a través de Cristo para que de cerca lo podamos ver manifestado en nosotros, y como ya lo hemos mencionado, nos convence de quién es él.

La Biblia desde las primeras páginas habla del Dios Creador, pero de inmediato hace mención del Dios salvador, porque al caer el ser humano en el pecado, con quien Dios había coronado la creación, se hace necesaria la revelación de Dios a través de Cristo para salvar al hombre, pues por el mismo pecado es destituido de la presencia de Dios, queda lejos, y es afectado en su totalidad por el mal para ya no poder regresar a Dios o encontrarlo con su propia capacidad.

Esta verdad tan preciosa no tiene que ser demostrada con la razón, ni causa efectos en nosotros porque con la lógica sea considerada como cierta, sino porque en su misericordia de Dios nos ayuda a recibirla con el corazón y hace que germine como una semilla que de inmediato crecer y da fruto.

Así es como nos relacionamos con el Dios todo poderoso que se vuelve personal, presente y activo en nuestra existencia diaria, quien también honra y recompensa la fe con la que creemos en él y le creemos, como si ésta fuera producto de nuestra capacidad, cuando en realidad, la fe es un don divino.

La fe proviene de Dios: Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Efesios 2:8-9 RVR1960

La fe en Dios es necesaria, agrada a Dios y él la recompensa: Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan. Hebreos 11:6 RVR1960

Tenemos como verás la existencia de Dios por la fe, pero esta fe no es ciega ni ignorante, sino que se fundamenta en la Escritura como la revelación de Dios, quien nos trajo la verdad de él mismo por su propia inspiración. Por esto cuando nos acercamos al texto bíblico no hay contradicciones, a pesar de sus muchos libros, autores y diferentes épocas. Pero, sobre todo, el que inspiró la Biblia nos ilumina poderosa mente para que, con la sabiduría del cielo, tengamos la Biblia como la verdad de Dios con la que podemos conocer de él y conocerlo.

La Biblia en sus primeras letras nos enseña sobre la existencia de Dios cuando dice: En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. Génesis 1:1-2 RVR1960

Toda la Biblia nos muestra a Dios como el Creador de todas las cosas, como el que siempre está sustentando lo que creó, lo gobierna y lo dirige conforme a su voluntad y propósito. Este testimonio de la Biblia nos permite ver a Dios siempre involucrado para que nosotros los seres humanos y su creación lo disfrutemos para siempre, para esto se reveló en el evangelio, y se deja sentir en nuestros corazones, así podemos convivir con él para que no nos queda la duda que existe, nos ama y busca que estemos de nuevo como en el principio en el edén, juntos y sin pecado.

A medida que escudriñamos las páginas de toda la Biblia veremos a Dios porque se da a conocer en palabras y acciones. Esta es la base de nuestra fe, la cual a su vez se comprende por la fe y por la capacidad del Espíritu santo, quien nos da discernimiento espiritual. “Nosotros somos de Dios: el que conoce á Dios, nos oye: el que no es de Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error.” 1 Juan 4:6 RVR1960

 Esto también nos da a entender que hoy Dios se sigue dando a conocer a través de la predicación del evangelio y que interviene para que aceptemos la palabra como verdad, porque somo incapaces de creer y conocerlo.

“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el disputador de este siglo? ¿No ha enloquecido Dios la sabiduría del mundo? Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación.” 1 Corintios 1:20-21 RVR1960

Como nos podemos dar cuenta, la cumbre de la manifestación de Dios para que lo conozcamos y nos relacionemos con él es Cristo. De esta manera podemos sentir a Dios, y vivir la experiencia de su obra y propósito todo el tiempo, mientras nos prepara y persevera para su gloria.

“DIOS, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo á los padres por los profetas, En estos porstreros días nos ha hablado por el Hijo, al cual constituyó heredero de todo, por el cual asimismo hizo el universo: El cual siendo el resplandor de su gloria, y la misma imagen de su sustancia, y sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la purgación de nuestros pecados por sí mismo, se sentó á la diestra de la Majestad en las alturas,” Hebreos 1:1-3 RVR1960

Es imposible la negación de la existencia de Dios en quienes en realidad con la fe genuina creemos en él, porque, además, Dios está viviendo con nosotros todo el tiempo, y en cada estante conocemos más se gracia, su verdad y experimentamos su gloria, todo esto a través de Cristo. “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Juan 1:14 RVR1960

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