Vivamos la vida gozosos

Cuando adoramos crecemos en gozo, porque toda adoración genuina tiene como objeto la presencia de Dios y donde está Dios hay gozo, ya que él se mueve en medio de la alabanza de su pueblo, lo cual significa, que él se manifiesta y hace presente sus bendiciones, principalmente la bendición de la salvación eterna.

“Podemos tener todas las provisiones, incluso podemos buscar en Dios la protección, pero si no hay un deseo profundo de adorar a Dios por ser nuestro creador y salvador nuestro corazón siempre estará inseguro e invadido por la tristeza y por toda desesperanza, pues donde no está Dios no hay esperanza del gozo eterno.”

Nadie puede aceptarnos como Dios lo hace, ni nadie puede ayudarnos en nuestras necesidades más grandes como Dios es capaz, porque Dios siempre ha buscado que la vida humana se disfrute, lo cual es posible cuando vivimos en comunión con él, cuando honramos su presencia al consagrarnos y en el proceso de la transformación, porque es de esta manera como somos capacitados para corresponderle en todo mientras nos gozamos en él. El gozo en el alma no es por la abundancia de cosas, sino por la cercana relación con el dador y salvador de la vida.

Hay muchas personas exitosas, famosas y con grandes fortunas, a los cuales uno puede ver sonrientes y disfrutando la vida en lujos y placeres, sin embargo, esto no significa que realmente sean felices con la felicidad del cielo, porque sólo la presencia de Cristo en el corazón hace real que los seres humanos conozcan la dicha, todo lo demás pasa y pronto llegará el llanto. Lo que nos causa mayor bien en la vida es conocer a Dios, es unirnos a él, y esto sólo es posible cuando creemos en Cristo y le damos lugar en nuestro corazón.

También es cierto que en esta vida uno enfrenta la tristeza por la ausencia de cosas, por las tribulaciones y angustias, pero precisamente, vamos a enfrentas todo esto con el gozo del Señor, con la plena seguridad que aun en los tiempos más difíciles Dios obra para el propósito de la salvación. Así es como también de los momentos angustiosos sacamos provecho para el gozo de la vida.

Por esto es por lo que, no hay que pensar que los mejores tiempos en la vida son cuando no tenemos ningún problema, tampoco debemos pensar que nuestra realización es al lograr muchos proyectos y nos volvemos exitosos, sino cuando disfrutamos a Dios al salvarnos con su presencia y al guiarnos todo el tiempo hacia la vida eterna venidera.

Compartir