¿Podemos decirle hoy a Dios que tenemos lo más importante porque lo tenemos a él?

Tal vez nos hemos afanado buscando sólo lo material, lo cual es pasajero y no satisface en verdad a nuestra vida. Cuando esto sucede le añadimos más aflicciones a nuestra vida. Jesús nos enseñó a buscar primeramente el reino de Dios y a confiar en él, porque así tendremos las bendiciones eternas y todas las demás cosas necesarias.

Nuestra vida puede alegrarse en Dios cuando tenemos comunión con él, al recibir sus palabras de promesas y de bendiciones, y al dejarnos guiar por su Espíritu Santo quien nos centra en Cristo y precisamente en su palabra. Tengamos siempre presente que Dios suple todas nuestras necesidades espirituales y que con amor eterno se interesa completamente de todos nosotros. Recordemos estas palabras: “A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura.” Isaías 55:1-2

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