Somos prósperos cuando decidimos correctamente

No somos perfectos a la hora de tomar decisiones, sin embargo, cuando buscamos la dirección de Dios el nos ayuda, nos da discernimiento espiritual, sabiduría y nos capacita para conocer su voluntad. Pero para esto debemos tener honestamente la determinación de honrarlo al decidir y con más razón al llevar a cabo nuestros planes. Notros pertenecemos al reino de Cristo, y como tales debemos vivir en todo para la gloria de Dios, apreciando todas sus bendiciones para desfrutarlas más y así corresponderle como es digno que se haga al Dios que siempre nos trata con amor.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.” Josué 1:8-9

El bienestar para vivir depende en lo cotidiano de la correcta toma de decisiones, y como es Dios el que sabe lo que nos conviene, conoce el mañana y además tiene como propósito especial nuestra salvación y deleite eterno, él es el único que no puede ayudar en verdad. Tengamos la intención de tomar la palabra de Dios para ser dirigidos siempre, y que en todo busquemos hacer las cosas para el reino de Dios, darlo todo para ser esforzados en el reino de Dios y para sus propósitos. De este modo Dios es glorificado, su presencia será manifiesta en nuestra vida y nos hará prosperar.

Cuando la palabra de Dios es considerada para adquirir enseñanza sobre la vida, sabiduría para decidir y para conocer más a Dios y sus promesas, llegaremos a una condición espiritual en la que no nos ganará el miedo cuando tenemos que decidir, ni seremos arrogantes. Siempre debemos repetir y practicar la palabra de Dios, porque mediante ella nuestra vida en su ser es transformado para la gloria de Dios y en su hacer prosperaremos, porque todo lo que se hace para Dios y en Dios es prosperado conforme a la voluntad y propósitos de Dios.

Dios no nos promete estar libres de problemas, pero si nos promete poder lidiar con ellos, nos promete prosperar a pesar de los problemas y a recibir bien aún en los peores tiempos. Nunca nos serán desconocidas las promesas de Dios cuando en todo consideramos su palabra, al mismo tiempo nuestra fe se desarrolla, ya que de la palabra brota la fe. Así podremos confiar más en Dios, y estaremos seguros de que su presencia va con nosotros, no nos dominará el miedo al decidir y al hacer, y nos dará su fuerza para esforzarnos camino a la prosperidad.

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