Dios nos salvó con el medio más sabio y poderoso

No por ser sabios según la sabiduría de este mundo se puede creer en Cristo, ni por eso se puede tener como verdad la palabra del evangelio. Pero tampoco por ser sabios según la sabiduría terrenal se va a rechazar el ofrecimiento de la salvación. En realidad, el evangelio es el medio de salvación, porque Cristo es el evangelio y de él depende la salvación, pues nadie es tan sabio como para que pueda salvarse por su sabiduría, ni nadie es tan necio como para que Cristo no pueda salvarlo, dicho también de otra manera, aunque seamos necios Cristo puede salvarnos.

“¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el erudito? ¿Dónde el filósofo de esta época? ¿No ha convertido Dios en locura la sabiduría de este mundo? 21 Ya que Dios, en su sabio designio, dispuso que el mundo no lo conociera mediante la sabiduría humana, tuvo a bien salvar, mediante la locura de la predicación, a los que creen.” 1 Corintios 1:21 NVI

No podemos creer que los sabios terrenales por eso van a rechazar a Cristo, y que los necios según la sabiduría humana son los únicos que reciben el evangelio. En verdad, tanto los sabios según este siglo y los necios en la carne necesitamos en evangelio y la obra de Dios para creer, porque ambos tenemos el mismo problema fundamental; el pecado, la separación y la opresión de satanás. Dios trata a todos por igual y a todos nos ayuda para creer.

Parece insignificante el medio que Dios dispuso para salvarnos, pero es el medio más sabio y poderoso. El evangelio derriba toda obra del diablo de los corazones y del mundo, rompe las cadenas que nos atan al mal, deshace la barrera del pecado que nos separa de Dios y nos da la victoria de la resurrección con lo que la muerte también es vencida. Así que, no necesitamos elocuencias o argumentos para creer. Tampoco necesitamos la fuerza humana, sino sólo oír el mensaje de la cruz de Cristo, recibirlo con la fe y así obtenemos la salvación y la vida eterna. La salvación es posible sólo con la sabiduría y el poder de Dios, lo cual nos fue revelado a través del evangelio y nos fue acercado por la predicación.

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