Solamente Cristo nos hace verdaderamente libres del pecado y de satanás

Sólo Cristo nos puede liberar del pecado, él ya sufrió la maldición del pecado en la cruz, cayó sobre sí el peso de la ira de Dios, por eso al creer en el ya no sufriremos el castigo por el pecado, ni la condenación eterna. Cristo destruyó el poder del pecado, por eso al confesarlo como nuestro Salvador jamás volveremos a ser señalados por Dios como culpables, ni volveremos a pecar como vivos para el pecado. También por Cristo tenemos la esperanza de la completa perfección, cosa que Dios está realizando y que completará cuando Cristo vuelva por nosotros y nos haga participar de la resurrección para gloria eterna.

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no haya cabida en vosotros.” Juan 8:34-37 RVR1960

Nadie puede escapase sólo del pecado, pero Cristo si nos da poder y autoridad cuando por la fe creemos en él para confiar y depender de su obra en la Cruz. Sólo por medio de Cristo recibimos el perdón de Dios, es borrado nuestro pecado, quitada la culpa y Dios no se vuelve a acordar de nuestras rebeliones.

Todos los seres humanos nacemos en pecado y somos dominados por la naturaleza pecaminosa, la cual a su vez se manifiesta por el pecado original, es decir, por el pecado de Adán y de Eva. Así es como todos nacemos esclavos del pecado y de satanás, para no salir de ahí, a menos aceptemos la ayuda de Dios en Cristo.

Aunque alguien sea un perfecto religioso y proceda de un linaje reconocido jamás puede romper las cadenas que lo atan al mal, ni puede cambiar su forma de ser, porque sin el poder del evangelio no se logra ser libre, ni es posible nacer de nuevo. Hay que prestar atención al evangelio y, debemos recibirlo con fe y humildad. Cristo y Su Palabra deben hallar cabida en nosotros, así debemos vivir, disfrutar crecer y dar buenos frutos para la gloria de Dios.

Desechemos la mentira de satanás, porque siempre nos hace oponernos a Dios pecando, vivamos la verdad del evangelio, porque conociendo la vedad, la cual es Cristo el Hijo de Dios seremos verdaderamente libres.

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