Salvación y provisión

Muchos en el afán de lograr todo lo que necesitan, o por satisfacer las demandas de la carne caen en la superficial y vano, primero porque la vida no sólo necesita lo material, y segundo, porque todas las cosas que necesitamos de manera integral están en Dios y podemos buscarlas con efectividad, porque Dios siempre es bueno y misericordioso. Hay que reconocer a Dios como lo que es, hay que creer lo que dice que es y lo que se ha propuesto hacer.

«Dios es el que nos creó y formó todo lo que el ser humano necesita para vivir. Debemos ser agradecidos con Dios y confiados, porque basta mirar todo lo que hay en la tierra, en los mares y en el cielo como parte de la provisión para que tengamos la comida, el oxígeno y todo lo necesario para la vida. La actitud pecaminosa del ser humano hacia a Dios, es el desprecio y la indiferencia, pues muchos se cierran ante Dios para no dale lugar en sus vidas.»

Es un error que nos atribuyamos los logros de esta vida y el sustento, porque absolutamente todo es de Dios y la fuerza con la que hacemos las cosas también proceden de él. Todos los talentos humanos y las habilidades forman parte de la bendición de Dios con lo que naturalmente nos creó y aseguró la existencia. Nada de lo que Dios demanda nos hace estar en una condición que nos afecte, por el contrario, todo Dios lo hace para nuestro bien, pues somos nosotros los que siempre necesitaremos de Dios y nunca él de nosotros.

Si Dios nos creó, y nos salvó por medio de Cristo, siempre nos sustentará, y por eso debemos vivir confiados en él y ocupados para la gloria de su santo nombre. El éxito en esta vida ya sea en lo mucho o en lo poco, radica en hacer todas las cosas para la gloria de Dios y buscando siempre su ayuda. Nada hay imposible para Dios, nada puede detener su poder y su buen propósito. Dios lo tiene todo y pueda darnos lo que quiera, por eso hay que esperar recibir lo mejor de él, reconociendo que somos de él y debemos procurar ser como él quiera que seamos.

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