Aunque nos abandonen Dios nos recoge

El cuidado y la atención que Dios nos brinda supera los lazos familiares. Qué bueno por quienes tiene el amor de la familia y las manifestaciones bondadosas de Dios, pero que tristeza por aquellos que sólo tienen el apoyo de la familia, más son indiferentes a Dios. Y para todos aquellos que sufren el desprecio y el abandono de la familia o de otras personas, hay una buena noticia; pueden refugiarse en Dios quien nos acepta y nos brinda todas las bendiciones espirituales y puede darnos el amor más que el de un padre y una madre terrenal.

«Si estando en orfandad, desamparados y olvidados Dios nos recoge y nos adopta como a hijos por medios de Cristo, es porque a través de él nuestras faltas son perdonadas. Así que, nadie puede pensar que por sus pecados no puede disfrutar de la compañía de Dios y de sus bendiciones. Pero, además una vez que Dios nos recibe, jamás nos abandonará o nos despreciará, porque aun cuando nos equivoquemos nos perdonará tan luego nos arrepintamos y nos apartemos del mal.»

Dios no es como los padres terrenales, los cuales se decepcionan de los hijos por sus faltas y llegan a despreciarlos al grado de considerarlos muertos. Dios siempre perdonará, disciplinará y restaurará a sus hijos con amor. Si hoy nos hemos equivocado y no nos consideramos dignos hijos de Dios, no debemos alejarnos de él, ni tratar de ocultar la falta, lo que hay que hacer es, acercarnos confiadamente a él, porque seguramente Dios nos espera con los brazos abiertos para darnos un abrazo y un beso de recibimiento, y de inmediato nos ayudará a superar el pecado.

Todo lo que la vida humana necesita, Dios lo tiene, lo que ahora mismo crees o sientes que le urge a tu vida puedes buscarlo en Dios y pedirlo por medio de Cristo. Si sientes soledad, Dios se manifestará en tu vida, si hay un vacío en tu ser Dios puede estar ahí para llenarlo todo. En cada momento de la vida Dios actúa como Padre amoroso que nos brinda protección, provisión y la dirección correcta para andar en sus propósitos, en los cuales ha diseñado nuestra vida y le ha fijado un rumbo y un fin.

Recordemos que antes que nuestros padres nos planearan Dios ya nos había planeado, aunque para los padres seamos un error o un accidente, para Dios somos un propósito. Disfrutemos de Dios mientras disfrutamos el aprecio de las personas que nos rodean, pero si estamos solos también disfrutemos a Dios, ya que finalmente Dios nos basta, porque él es lo mejor y lo más importante en nuestras vidas. Ahora mismo, en cualquiera que sea nuestra situación y condición, Dios quiere recogernos y adoptarnos como sus hijos.

 

Compartir