No retrocedamos

Los que en verdad hemos puesto nuestra fe en Cristo y los que estamos en él, manteniéndonos en la verdad, vamos a perseverar por el poder mismo del evangelio. Los que siempre estamos atentos a la voz del evangelio vamos a recibir todas las promesas, participaremos de la gloria celestial, porque incluso, en este tiempo ya podemos disfrutar de esta bendición, solo que estamos esperando la plenitud de todo lo recibido.

«Ninguna religión o tradición debe reemplazar el evangelio de nuestra práctica de fe. Tampoco debemos desmayar por las aflicciones a las que nos somete el mundo, ya que el evangelio es la única manera de estar unidos a Dios y también, es solo por medio de Cristo que podemos ser más que vencedores. Fuera de Cristo no existe la posibilidad de ser salvos ni tampoco se puede perseverar en la esperanza eterna sino estamos afirmados en Cristo.»

Por medio de la fe crece nuestra confianza en Cristo, pero la fe siempre va a tener su sustento en la Palabra de Dios. Por esto es por lo que, cada día hay que profundizar en el evangelio, hay que prestar atención al mensaje de la Biblia y en esto debemos estar viviendo la vida cristiana. Las personas que no se sustentan con el evangelio no estarán completamente convencidos en todos los tiempos, por eso cuando llegan la pruebas se desaniman o se decepcionan por la ocasión, en lugar de considerarlo todo como el momento oportuno para experimentar más la gracia y el poder del evangelio.

El que retrocede y se pierde en realidad su fe nunca fue la correcta, porque cuando estamos en Cristo satanás no puede sacarnos para siempre de ahí. Hay momentos difíciles espiritualmente en donde incluso hay caídas, pero siempre seremos asistidos por la gracia. Esto que acabamos de decir, no es una invitación a desviarse de la verdad, ni para tomarle poca importancia a las caídas, sino para estar seguros de que si en verdad hemos creído y para que estemos alerta haciendo lo que es necesario, lo cual implica no movernos de la verdad y avanzar de manera provechosa en nuestra vida de y de esperanza en Cristo.

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