Oremos hasta el cansancio

Todos los días la realidad de la vida nos hace ver que la oración es necesaria, pero también cada vez que oramos recordamos que el evangelio es fundamental en nuestras vidas; porque la única manera de ser oídos por Dios es cuando oramos en el nombre de Cristo y porque el contenido de las oraciones debe ser el evangelio. No importa si los problemas caen sobre nosotros como la lluvia o si cada día las adversidades nos inundan, porque cuando clamamos a Dios y esperamos en el nos tenderá la mano para ayudarnos.

«Las ocasiones difíciles pueden ser también un campo de entrenamiento espiritual, porque algunos tal vez necesitamos las primeras lecciones de la oración. Otros serán llevando a ser mas diestros en la oración, al ser personas que Dios hará que esperen las respuestas por mucho tiempo o que incluso la respuesta de Dios esté muy lejos de ser lo que se pidió y se buscó. Pero, de todas maneras, estas personas con un entendimiento correcto de Dios, sin ningún problema se conformarán con la voluntad de Dios.»

Nunca serán muchas nuestras oraciones, ya que las necesidades humanas son muchas y las bendiciones divinas son incontables. Cada día hay que tener el anhelo de ser personas que oran sin cesar, debemos procurar ser personas que velan orando, porque así veremos cómo llega el bien, pero tampoco vamos a ser sorprendidos por el maligno, quien nos asecha pretendiendo destruirnos. Nunca pensemos que la oración traerá cansancio. Bueno tal vez, halla cansancio físico, pero cuando oramos correctamente, espiritualmente estaremos en reposo y llenos de vida.

Pongamos toda nuestra energía en la oración, rogando a Dios que nos revele más y más a Cristo. Hay que prevalecer aferrados a la palabra de Dios en la oración, sin pensar que es perdida de tiempo, porque nos hay mayor inversión del tiempo como cuando somos dedicados a la comunión con Dios orando. Que nuestro cansancio en el cuerpo no sea por estar murmurando contra Dios o lamentándonos solamente por las dificultades, sino por ser creyentes activos dedicados al servicio de Dios y a la oración, porque así es como las promesas y las bendiciones de Dios serán nuestras riquezas espirituales de todos los días. Así que, oremos hasta el cansancio.

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