Dios hace que en todo seamos bendecidos

El hecho de que Dios tiene el control de todas las cosas para el bien de los que estamos en Cristo, debe ser para nosotros una conclusión consoladora del plan eterno de Dios para nuestra salvación. No son las dificultades las que desvanecen la esperanza en Cristo, más bien, por la obra de Cristo todas las adversidades resultan en bendiciones, porque en lugar de sentir la distancia de Dios, se puede experimentar más su actividad en favor de los que son constituidos sus hijos por medio de Cristo.

«Ni nosotros somos la casualidad de algo, ni ninguna situación sorprende a Dios. Dios preparó todo de ante mano para que en Cristo podamos disfrutar de todas sus promesas y esto no puede ser impedido por nada. El evangelio invalida el mal para el bien, por eso en la providencia divina todo resulta en bendición, porque, precisamente es Cristo el que nos vino a sacar de la maldición y con el somos colocados en el lugar de todas las bendiciones y promesas de Dios.»

Nuestra vida dirigida por el Espíritu Santo en el evangelio nos hará superar toda oposición en nuestro crecimiento cristiano, por eso las adversidades se vuelven ocasiones para aprender a depender más de Cristo y para buscar su fuerza y poder. Las tribulaciones se convierten en plataformas que nos permiten conocer más la cima en el evangelio, así también somos preparados para ayudar a otros a en encontrar la verdad que sus vidas necesitan para recibir soluciones y respuestas.

Aunque satanás nos quiera hacer un mal, todo resultará en bien, porque finalmente cuando nos aferramos a Cristo toda oscuridad es quebrantada y la verdad prevalece por encima de la mentira del diablo y el poder de Cristo por arriba de la astucia del maligno.

Disfrutemos el poder del evangelio y la soberanía de Dios en cada uno de nuestros días, que nada nos desanime porque todo está ya resulto en Cristo y el buen propósito de Dios se logrará, su obra que ha iniciado será completada peces a todas las cosas adversas. Que por nada se enfrié nuestro amor hacia Dios, sino por el contrario, que al ver su amor hacia nosotros en todas las cosas le amemos más, porque en todo obrará para nuestro bien.

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