No estamos solos en las aflicciones

La vida del Justo es conforme al evangelio, porque solamente puede ser justo el que por Dios ha sido declarado sin culpa. El mundo desconocerá siempre a los que viven dirigidos por el evangelio, ya que el mundo tiene su propia corriente de vida la cual es producto de la obra del diablo, quien tiene como propósito la destrucción y muerte.

«Los que se adaptan al sistema del mundo forman parte de la vida que se opone a Dios, porque en la mayoría de los casos, el mundo empuja a las personas a una vida de corrupción, egoísmo, avaricia, desamor, etc. El mundo en su forma de ser no muestra amor a Dios ni al prójimo, por el contrario, hay un desprecio total, porque el que impera de manera espiritual es satanás y mantiene esclavos a los seres humanos. Por esto, el justo enfrenta esta realidad que le oprime, pero no está solo, Dios lo defiende y le infunde la fuerza del evangelio para ser un vencedor.»

También por la situación espiritual del mundo todos sufrimos, es decir, como el pecado se hizo presente en la vida y en el mundo, a causa de las consecuencias todos padecemos, así los creyentes y los no creyentes. En este mundo hay muchas enfermedades, necesidades y diversos problemas, pero los que poseemos el evangelio tenemos la gracia y el poder de Dios que nos asiste y tenemos la esperanza del porvenir, en donde ya no habrá pecado y por lo mismo ninguna consecuencia que resulte del mal.

Dios está actuando en todo momento para que nuestro peregrinaje en este mundo sea con total firmeza, porque está velando por nosotros, nos infunde fuerza, consuelo y nos protege del maligno, porque, aun cuando muchas veces seamos derribados, nunca seremos destruidos. Dios por su gracia y poder hace que todas estas cosas redunden para nuestro beneficio, porque hace que nuestra fe sea más grande y nos purifica, así mismo podemos disfrutar siempre del amor de Dios que ha derramado en nuestras vidas. Por todo esto, podemos decir que no estamos solos en las aflicciones, Dios siempre nos acompañará.

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