Cristo nos acompaña y Dios nos prospera en la tarea de compartir las buenas nuevas

Cuando en fe y obediencia salimos por el mundo llevando el mensaje del evangelio todo estará bien conforme al plan de Dios, porque él nos prosperará, nos proveerá y siempre nos guardará para que ocurra sólo lo que permite. La maravillosa promesa de Cristo nos debe motivar a cumplir con esta gran comisión, ya que su presencia nunca nos faltará y esto es lo que únicamente necesitamos.

“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28:19-20 RVR1960

Al compartir el mensaje del evangelio hay que enfocarnos en que las personas verdaderamente se conviertan en discípulos de Cristo, para que de esa manera se vuelvan sus seguidores y siempre estén profundizando en la enseñanza a partir de estar siempre aprendiendo el mensaje del evangelio revelado en la Biblia.

Los verdaderos discípulos son los que se dejan enseñar, procuran conocer más el mensaje para seguir a Cristo y obedecer, pero también son los que se enfocan en disfrutar las promesas del evangelio y se convierten en testigos absolutos para responder en su época y lugar con el evangelio. Los discípulos son los que testifican que Jesucristo es la respuesta absoluta de Dios y la única solución para el verdadero problema espiritual del ser humano.

Que el propósito más importante de la vida sea llevar el mensaje más allá de nuestras fronteras, porque es el único medio que los seres humanos tenemos para ser perdonados de nuestros pecados y santificados por Dios. Necesitamos con urgencia dar a conocer el evangelio, porque de lo contrario las personas no podrán volver a Dios ni podrían ser libres del poder esclavizante de satanás. Nada nos debe detener en esta tarea, porque si Cristo nos impulsa y nos acompaña seremos imparables hasta completar la tarea.

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