La gracia de Dios es la solución para el problema espiritual del ser humano

El pecado debe ser tratado con la gracia del evangelio; el propósito de Dios es el perdón y la restauración de los pecadores. Satanás procura la ocasión del pecado para destruir a las personas y las relaciones. Sin lugar a duda, siempre que vengamos a la presencia de Dios arrepentidos de nuestras maldades nos recibirá y nos dará la gracia del perdón, así que en esa experiencia que tenemos con Dios debemos procurar que todos reciban la gracia.

«Nunca debemos tener como medida para enfrentar el mal, exponer a las personas o despreciarlas, esto no quiere decir que le cambiemos de nombre al pecado, más bien, hay que enfrentarlo teniendo compasión y amor por las personas. Debemos procurar que cese las prácticas del pecado, que haya libertad y victoria sobre el mal, pero esto se logra no tomando piedras para acabar con las personas, sino, en ayudarles para que sean libres y no pequen más.»

Si nosotros hemos sido los ofendidos por el pecado de alguien, la primera actitud que debemos tener es la de otorgar el perdón, porque ahí obra la gracia en nuestros corazones y también en la vida del ofensor, cuando puede ver y sentir la gracia de Cristo que toca su vida. Siempre con el amor el mal será superado, pueden salvarse las relaciones, la armonía y se puede practicar la ley de Cristo, la cual consiste en ayudar a los débiles en la fe.

Si alguien es sorprendido en una falta debemos tener como propósito que tenga contacto con la gracia de Dios, que vuelva al camino del bien y que su vida sea restaurada. Nunca será de ayuda la crítica, la murmuración o el desprecio. 

Si en verdad queremos ser de bendición en la vida de alguien que le ha faltado a Dios, debemos darle acompañamiento, ser discretos y tratarlo como Dios trata a quienes se acercan a él por medio de Cristo, porque finalmente ese debe ser el propósito de nuestro pastoreo; que las personas ofensoras vuelvan a la comunión con Dios y que las relaciones personales también sean restauradas. Que no se nos olvide que la gracia de Dios es la solución para el problema del ser humano.

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