Descansemos en Cristo

Estar con Cristo es creer, es aceptar la invitación de su llamado lo cual es posible por medio de la fe, así se confía en su obra y se aceptan sus promesas como verdaderas. La fe que surge en el corazón es producto de la obra del Espíritu Santo con el mensaje que escuchamos. Así que, gracias a la obra poderosa del evangelio y del Espíritu Santo la fe puede desarrollarse en nosotros, tanta más importancia le demos al escuchar el mensaje de la Palabra de Dios y así vamos a participar de las bendiciones espirituales que Dios nos ofrece.

«La invitación para creer en Cristo y estar en él es para toda la humanidad que está cargada del pecado el cual es una carga espiritual que no podemos dejar por nuestra propia cuenta. El único modo para ser libres del pecado es que creamos que Cristo murió en nuestro lugar, que por él Dios nos perdona, nos quita la culpa y por lo mismo nos libera de la condenación eterna.»

Dejar el pecado no se trata fundamentalmente de un cambio de actitud o de acciones, sino de un cambio de naturaleza, porque es la naturaleza pecaminosa la que hace al ser humano un pecador. Es la naturaleza pecaminosa motivada por satanás la que nos hace estar en contra de Dios, lo cual nos impide disfrutar de las bendiciones eternas y eso es lo que nos causa fatiga. La persona que no tiene comunión con Dios estará espiritualmente acabada, sin fuerzas y sin alivio, esto porque fuimos creados para vivir con Dios y no lejos de él por el pecado y por la obra de satanás.

El ser religiosos sin Cristo también nos hace desmayar, porque por más que intentemos salvarnos por nuestro esfuerzo eso será imposible. De la misma manera, es imposible que con buenas obras logremos llegar a merecer la gloria celestial, ya que por más que lo intentemos vamos a fallar. Así que, debemos descansar de nuestras malas obras al aceptar con confianza la obra de Cristo para salvarnos, pero también debemos descansar al dejar de hacer esas buenas obras como quienes creen que por ellas se salvan, más bien, que las buenas obras que hagamos sean el resultado de poseer la fe salvadora que nos permite confiar que todo lo que Cristo hizo es suficiente y eficaz para que seamos salvos por él.  Por lo tanto, descansemos en Cristo.

Compartir