Confiemos en que Dios provee y seamos buenos con los que no tienen

Cada día debe crecer nuestra confianza en Dios quien es nuestro creador, el que nos ha salvado en Cristo y quien nos sustenta todo el tiempo. Tal vez en algún momento de la vida hemos pasado hambre, pero eso ha servido para que hoy nos demos cuenta, que ahora que somos creyentes Dios nos bendice más, o si en este momento estamos sufriendo necesidades eso también sirve para que oremos más a Dios como resultado de nuestra confianza en él.

“Dios da la semilla que se siembra y el pan que nos alimenta, así que también les dará a ustedes todo lo necesario, y hará que tengan cada vez más, para que puedan ayudar a otros.” 2 Corintios 9:10 TLA

Dios tiene el propósito de proveernos para que nuestras necesidades sean saciadas, pero también en ello tiene el propósito de que crezca nuestra generosidad para que otras personas también sean bendecidas con las bendiciones que él nos da. Podemos darnos cuenta si está creciendo nuestra confianza en Dios cuando crece nuestra compasión por las personas que no tienen y que Dios pone frente a nosotros para que hagamos este ejercicio de amor.

El ser bueno con las personas que hoy no tienen para comer ni para suplir otras necesidades es parte de las ocasiones que tenemos para glorificar a Dios, para ser testigos de Cristo y para que seamos más bendecidos, porque el que es fiel en lo poco Dios lo pone en lo mucho. De la misma manera, como bendición de Dios podemos disfrutar lo que él nos da cuando lo usamos como recursos que satisfacen necesidades de otras personas.

La verdad es que no todos son dadivosos, y esto es así porque hay muchos religiosos que no poseen la fe verdadera, no conocen la gracia del evangelio, ni hacen el deseo de Dios en el mundo. La fe nos permite confiar en que Dios nos proveerá, la gracia nos lleva a actuar así como Dios actúa con nosotros para bendecirnos en la miseria espiritual. El deseo de Dios es que seamos buenos como él es bueno con todos, y que recibamos muchas bendiciones de sus manos, de tal manera que tengamos para nosotros y que abunde para ser un medio de bendición. 

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