Tener la fortaleza de Cristo

No podemos sostenernos de pie solos en esta vida sirviendo a Dios si no tenemos su fortaleza espiritual, para esto él obra en nosotros con el poder de Cristo, así nos da la fortaleza necesaria. Cristo vino a este mundo para salvarnos del pecado, del diablo, de la muerte y de toda maldición. Cristo enfrentó todo lo que nosotros enfrentamos en la vida diaria y triunfó. Este es el poder espiritual que necesitamos, y se logra cuando aprendemos a depender de la obra de Cristo para nuestra salvación, cuando reconocemos que separados de él no podemos hacer nada que honre verdaderamente a Dios.

” Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.” Filipenses 4:13

Solamente cuando tenemos la fortaleza de Cristo podemos estar contentos y ser perseverantes haciendo el deseo de Dios en esta vida, es decir, los siervos de Dios somos sostenidos por Cristo en medio de las dificultades. Hay quienes fracasan en el intento de hacer algo por Dios, pero solo cuando los tiempos son menos tempestuosos. Dios nos ha llamado para servirle con total alegría y disposición en medio de todas las circunstancias de la vida y esto podemos hacerlo solamente cuando estamos dependiendo del poder espiritual, cuando estamos centrados en Cristo y unidos a él por medio de la fe.

Cristo nunca nos prometió estar libres de aflicciones, lo que sí nos aseguró fue su presencia hasta el fin del mundo. También debemos tomar en cuenta que todos los enemigos de Cristo son nuestros enemigos, porque al ser sus seguidores, al permanecer en su Palabra y ser sus testigos el mundo también nos aborrecerá como él fue aborrecido.  Por otro lado, nuestra lucha permanente es espiritual, por eso es por lo que debemos fortalecernos en el poder de Cristo y en su fuerza para estar firmes en esta lucha diaria.

Si no estamos en Cristo teniendo comunión con Dios, nada de lo que hagamos seguramente es para la gloria de Dios, y aunque pretendamos que todo lo hacemos para Dios, en verdad, Dios no recibe nada que nos sea hecho confiando en la obra de Cristo que hizo por nosotros, para que nuestros pecados sean perdonados y para que seamos recibidos por Dios. Por esto mismo, tampoco esperemos ser verdaderamente fortalecidos por Cristo para salir adelante, si no creemos en él, si no le recibimos en nuestra vida y si no vivimos sólo para honrar su nombre como nuestro único y suficiente salvador. Así que, confiemos que todo lo vamos a poder en Cristo si somos fortalecidos con su poder.

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