Lo que hay que hacer para recibir la salvación es mirar a Dios, es decir debemos creer en él por medio de la fe, porque cuando esto se hace podemos recibir el ofrecimiento que nos da para que salgamos de la maldición a las bendiciones, para que pasemos de muerte a vida y de condenación a salvación. Satanás sabe cómo opera la salvación en nosotros, por eso busca distractores, trata de que no nos enfoquemos en la verdad del evangelio para que no miremos a Cristo quien nos fue dado por Dios como único Salvador.
«El que se mira así mismo como suficiente o pone su confianza en alguna otra cosa del mundo va a perecer, porque solamente con lo espiritual es que podemos sanar nuestro mal espiritual y podemos llegar a la gloria celestial. Incluso, la única manera para poder vivir cada día con las bendiciones de Dios es mediante nuestra comunión con Dios establecida, cultivada y permanente mediante Cristo.»
Pensemos por un momento sobre lo grande que es la gracia de Dios, porque, aunque el hombre está ciego Dios lo hace ver, porque aunque esté perdido Dios no hace andar en dirección de él y aunque el entendimiento esté oscurecido por el maligno Dios lo ilumina con la luz del evangelio. Tenemos que aceptar que la salvación no es el resultado del esfuerzo humano, sino de la obra llena de la gracia de Dios que se llevó a cabo en Cristo.El saber que nadie es igualable a Dios y teniendo el entendimiento de que él es todopoderoso, nos permite tener la seguridad de que la salvación es posible y eterna. Cristo es el único perfecto que llevó a cabo un sacrificio completo planeado por Dios. Así que no importa a donde estemos y cómo estemos, si confiamos en Dios se hará posible el milagro más grande e importante pues Dios nos salvará para siempre.