¡Precaución ante el maligno!

La comunión con Dios a través de una vida entregada a la devoción, oración, proclamación del evangelio y sirviendo cotidianamente no permitirá que seamos sorprendidos por satanás, porque este tipo de vida siempre estará fortalecido en Cristo, activo en el ejercicio de la fe y alerta ante los ataques despiadados del mal.

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.” 1 Pedro 5:8-9 RVR1960

Constantemente satanás nos acecha porque espera nuestra vulnerabilidad para seducirnos con sus artimañas, por eso debemos estar preparados para que en el momento de la prueba no seamos sorprendidos por el engañador. Constantemente debemos estar creciendo y fortaleciéndonos en nuestro Señor Jesucristo, porque sólo con la fe en Cristo podemos estar firmes ante los embates del enemigo de nuestras almas.

Satanás usa la mentira con astucia por eso debemos de permanecer firmes en la palabra de Dios porque ella es la única verdad que nos muestra a Cristo como el salvador de nuestras vidas, por quien podemos estar siempre unidos al Padre celestial dependiendo y disfrutando de sus bendiciones. La revelación de Dios debe ser para nosotros la guía de nuestra vida en todos los aspectos y por lo mismo será la luz que no nos dejará caer en las trampas del mal.

No despreciemos la palabra del Señor que nos nutre para estar fuertes, no descuidemos la oración que nos permite estar despiertos buscando en Dios lo que necesitamos, y no dejemos de servir en la obra del Señor que nos permite estar siempre ocupados para evitar ser sorprendidos por el mal, pues la ociosidad engendra pensamientos perversos, aviva nuestra concupiscencia o deseos contrarios a la voluntad de Dios.

En lugar del mal practiquemos el bien para que mutuamente nos estemos fortaleciendo en Cristo ante las tribulaciones, en donde también satanás aprovecha nuestras debilidades para atacarnos. Así que estemos alertas para no ser sorprendidos por el mal, sino por el contrario, para que podamos resistir y obtengamos la victoria.

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