Solos no podemos

Aprendemos aceptar que para nosotros no todo es posible, y que entre esas cosas que no podemos lograr está nuestra salvación, la cual sólo es posible por la intervención de Dios en el mundo y en nuestras vidas. Jamás podemos solos vencer el pecado, satanás, al mundo y a la carne.

“Por esto es por lo que hay que estar aprendiendo a depender de Dios, y por lo que resultan necesarios esos procesos de aflicciones, derrotas y perdidas, porque ahí es cuando Dios hace posibles todo con su poder y gracia. De esta manera nos damos cuenta y aprendemos a aceptar nuestra pobreza espiritual.”

No tenemos que gloriarnos en nosotros como si por nosotros mismos lográramos las cosas que son más importantes en nuestra vida presente y futura. Incluso, tendríamos que aceptar, que aun en las pequeñas cosas y detalles, está la oportuna manifestación de Dios. Por todo esto tenemos que estar convencidos que la salvación es un asunto divino, lo mismo nuestros triunfos en las debilidades.

Dejemos que Dios opere en nuestras vidas cuando las cosas son difíciles, acudamos a él para recibir el ofrecimiento de su amor y poder, dejemos que cumpla su propósito y su obra, aunque los procesos sean dolorosos, porque seguramente disfrutaremos el gozo de la victoria y de la salvación en todo momento. Recordemos estas palabras; “…Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad…”. 2 Corintios 12:9

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