Dios siempre quiere estar con nosotros y en nosotros

Dios siempre quiere estar con nosotros para manifestarse en nosotros, por eso nos dio a Cristo como Salvador. Permanentemente se puede oír el mensaje del evangelio para que creamos en Cristo y lo recibamos, porque así Dios será en nuestra vida y nuestra vida será de él. La muerte de Cristo y su obediencia es suficiente para que Dios nos reciba, porque por medio de él nos perdón, quita nuestra culpa y nos da la vida eterna.

“Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;  y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.  Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.” Levíticos 26:11-13

Dios gobierna el universo, todas las cosas son regidas por él y dependen de su providencia, pero siempre espera que nuestro corazón esté dispuesto para obedecer, para tomar su palabra como la regla para nuestra vida, porque en ello vamos a gozar de él para siempre. En esto Dios nos ayuda con su Espíritu Santo, porque no podemos responder al evangelio, a menos que Dios nos acerque el evangelio y nos ayude para creer en Cristo, de esta manera participamos del reino de Dios como pueblo y como hijos.

Aunque vivimos en este mundo de maldad y de dolor le pertenecemos a Dios, porque nos ha santificado para él, y porque nos santifica como él. Dios nos ha liberado de la esclavitud en donde vivíamos bajo servidumbre del pecado para gloria de satanás. Dios ha roto las cadenas que nos ataban al mal, ya que precisamente para esto vino Cristo, para deshacer las obras de satanás.

La presencia de Dios está con nosotros siempre, Dios se mueve en medio de la alabanza de su pueblo y Dios se honra así mismo bendiciendo nuestra vida. Vivamos para lo gloria de Dios reconociéndolo en todo como nuestro Dios y disfrutando de él para siempre.

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