Busquemos ser perdonados

Tal vez hay cosas en nuestra vida que solo Dios y nosotros sabemos, quizás muchas cosas las sufrimos en secreto. Pero como sea que esté todo en nuestras vidas, el que nos puede ayudar a ordenar todo, a sanar y a ser liberados, es Dios. Nuestro Creador conoce todo a la perfección y trata con todo a la perfección, por eso, con el solo hecho de confesar a Cristo como nuestro Salvador, la gracia de Dios tomará lugar en nuestro ser.

Muchos critican y fallan cuando más se les necesita, pero esto sirve para que nos demos cuenta, de que Dios no se ha ido, que ahí está, esperando el reconocimiento de nuestras faltas para darnos su perdón e iniciar la restauración. Es cierto que también Dios usa a personas compasivas para darnos aliento y acompañamiento, pero por eso tenemos que estar clamando a Dios, para que nos de discernimiento de quienes en verdad pueden ayudarnos.

Siempre es muy importante prestarle atención a lo deficiente de nuestra vida, para que aceptemos la pobreza de espíritu, de modo que podamos recrearnos en la gracia del evangelio. Solamente de esta manera podemos estar en el ambiente de la gracia de Dios, nuestra alma encuentra alivio y podemos fortalecer nuestro carácter cristiano. Que nada nos quite el anhelo de llegar a la cima espiritual, así que cuando tengamos alguna falla no nos dejemos derrotar por el mal, arreglemos todo con Dios a través de Cristo y sigamos adelante.

No le tengamos miedo al mal, pero tampoco podemos enfrentarlo con nuestra fuerza, ni nuestros recursos son suficientes. De esta misma manera, no subestimemos el pecado, ni pasemos por alto la necesidad del perdón cuando este se requiere. Por eso de manera constante hagamos presentes en nuestra vida estas palabras: “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 15:57. “Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. “1 Juan 2:1

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