Aunque no vemos a Dios no pensemos que estamos solos

Aunque no podemos ver a Dios, sí podemos sentirlo y podemos tener la seguridad de que está actuando para darnos lo mejor. La convicción de la presencia de Dios y de sus acciones en beneficio de sus hijos es un milagro espiritual que ocurre por su bendita gracia divina. Muchos niegan a Dios por que no lo ven, pero, aunque lo pudieran ver, si no tienen la fe y la manifestación de la gracia de Dios que nos envuelve y toca nuestro ser, también lo negarían.Dios siempre está a nuestro lado, por eso hay que vencer la soledad, y aunque muchas veces parece que no llegan sus respuestas hay que seguir esperando, porque Dios actúa perfectamente y el tiempo para él no es ningún problema. Dios puede hacer lo equivalente a mil años en un solo día, y puede ocupar mil años para hacer lo de un día, y aun así todo sería maravilloso.Siempre hay que procurar que Dios llene nuestro corazón de fe por medio del evangelio y con el Espíritu santo, para que aprendamos a vivir en las promesas de Dios y no en las casualidades. El Espíritu Santo con el evangelio siempre nos hará presente a Dios en el alma y nos dará la seguridad y la experiencia de su amor divino. Por medio de la fe llegamos a tener la convicción que nada se le sale de control a Dios, que todo lo que ocurre es la ocasión para que su plan y propósitos inunde de bendiciones nuestras vidas.Pensemos de manera positiva ante las cosas negativas que nos suceden, creamos que en todo ello podemos mirar a Dios con los ojos de la fe y que podemos abrazarlo con el alma. Lleguemos a la conclusión que Dios nos acariciará y consolará después de cada golpe en esta vida, y que con todo eso seremos más fuertes y con destrezas espirituales para perseverar en victoria y servicio. Por todo esto, no dudemos que la presencia de Dios nos acompaña, mejor enfoquémonos en disfrutarlo y en honrarlo.

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