Dios nos recompensa por el bien que hacemos

Dios toma en cuenta nuestras buenas obras, además, porque la fe sin obras es muerta, no existe. Así que, las buenas obras son necesarias, porque son el resultado de tener fe en Dios y, son también el testimonio de cuanto le amamos.  Sin embargo, Aun cuando haces el bien es necesario, Dios nos recompensa, porque Él es bueno con los que hacen el bien.

Porque Dios es justo, y no olvidará lo que ustedes han hecho y el amor que le han mostrado al ayudar a los del pueblo santo, como aún lo están haciendo. Pero deseamos que cada uno de ustedes siga mostrando hasta el fin ese mismo entusiasmo, para que se realice completamente su esperanza. No queremos que se vuelvan perezosos, sino que sigan el ejemplo de quienes por medio de la fe y la constancia están recibiendo la herencia que Dios les ha prometido. Hebreos 6:10-12 DHH.

Toda buena acción tiene recompensa divina, y aún más cuando se trata de poner nuestras vidas al servicio de Dios, y manifestar esta disposición haciendo bien a su pueblo. Nadie que no ama lo que Dios ama puede decir que ama a Dios. Todo el que dice que ama a Dios, lo debe hacer evidente sirviendo a sus hermanos.

Los que servimos a Dios ayudando al prójimo; edificando a los creyentes en la congregación, predicando el evangelio a los que no conocen a Cristo, vivimos en esperanza y tal esperanza se hace mas sólida, porque Dios honra a los que de buen corazón hacen el bien.

Dios nunca deja con las manos vacías a los que las abren cuando entregan una bendición, Dios nunca dejará vacío al corazón que se abre para dar amor, por eso nuestro señor Jesús dijo que “es mejor dar que recibir”, porque dando es como divinamente recibimos, ya que Dios nunca pasa por alto la benevolencia de su pueblo para su pueblo.

Dejemos la pereza y hagamos comunidad, vayamos a la congregación, porque ahí hay mucho que hacer por nuestros hermanos; hay necesidades del pan, del consuelo, de la confirmación en la fe y, aun de que Cristo sea conocido por muchos.

Pero también, debemos organizarnos en la congregación para que podamos ser “luz del mundo y sal de la tierra”. ¿Cómo podemos decir que amas a Dios si no amamos a los que viven en condición de perdición, si por amor a ellos murió Cristo? Debemos amar a los que Dios ama y hacer lo que Él hizo y está haciendo por sus amados.

La Biblia también dice:

Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor. El que hace el mal pagará por su propia maldad, y en esto no hay favoritismos. Colosenses 3:23-25 NVI.

Habrá sufrimiento y angustia para todos los que hacen el mal, los judíos primeramente, y también los gentiles; pero gloria, honor y paz para todos los que hacen el bien, los judíos primeramente, y también los gentiles. Porque con Dios no hay favoritismos. Romanos 2:9-10 NVI.

 

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