Dios hace que todo sea para bendición de sus hijos

Dios hace o permite que todo ocurra para sus propósitos y para el bien de sus hijos, porque para él somos lo más importantes.

»Dos pajaritos no valen más que una moneda. Sin embargo, ningún pajarito muere sin que Dios, el Padre de ustedes, lo permita. ¡Dios sabe hasta cuántos cabellos tienen ustedes en la cabeza! 31 Por eso, no tengan miedo. Ustedes valen mucho más que todos los pajaritos. Mateo 10:29-31 TLA

Nuestra certeza de la providencia de Dios se opone totalmente a los que piensan que las cosas suceden por casualidad o por fortuna. Dios tiene el control absoluto de todo, y en su bondadosa provisión para sus hijos hace que todo ocurra o permite que ocurra para bendición de los suyos, incluso, cuando permite que suceda algo negativo, será porque en con eso tiene un plan positivo. Aun al permitir Dios la entrada del pecado al mundo, lo cual no lo hace responsable del mal, si lo permitió es porque tenía un santo propósito.

Debemos tener plena seguridad que Dios está al mando de todo, y por lo tanto eso debe darnos alegría al saber que Dios hará que todo lo que ocurra sea para nuestro bien, porque nunca deja de proveernos cuanto realmente necesitamos, o lo que en realidad nos hace bien. Si sabe cuántos cabellos tenemos en nuestra cabeza, es porque lo sabe todo, lo puede todo, nada escapa de Él, pero también, esta enseñanza nos muestra cuán importante somos para Él, al prestarnos total atención.

Piensa por un momento, que aún un micro pelusa o un polen tiene una función de provisión, porque mediante esto ocurren tantas maravillas para la preservación o permanencia de una planta, y por lo mismo, para la protección de la vida humana. Quizás por las cosas difíciles que nos pasan dudamos, pero si es así, es porque satanás el mentiroso nos quiere hacer creer que no vale la pena confiar en Dios, porque sabe, que al dejar de confiar en Dios estaremos perdidos por siempre. Mantengamos nuestra confianza en Dios, porque para Él somos lo más importante, y lo controla todo para nuestro propio bien.

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