Belleza en el corazón de una mujer

La consagración de una mujer a Dios la hace una persona humilde, respetuosa y es una fuente de bendición para su hogar, porque siempre tendrá como prioridad glorificar a Dios y que su casa también sea bendecida con el evangelio, el cual lo hace práctico en su vida, dando buen testimonio para todos.

“considerando vuestra conducta casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.” 1 Pedro 3:2-4 RVR1960

El cuidar la condición del corazón no sólo es para la gloria de Dios, aunque esta es la prioridad, realmente también es por testimonio, el cual sirve para dar un mensaje positivo y de conversión en la vida del prójimo, en el caso de la esposa,  esta conducta ayuda para que su esposo conozca a Cristo como el salvador. Mencionamos la condición del corazón como conducta, porque de lo que hay en el corazón de eso habla la boca y así es nuestro comportamiento.

La belleza física de una persona tampoco es que debe ser descuidada, el arreglo de su apariencia física si es importante, pero no debemos ocuparnos solo en ello, ni tampoco se debe considerar como lo más necesario, ya que en realidad, debemos ocupar tiempos, es más, debemos ocupar toda nuestra vida, para que nuestro corazón se adornado con virtudes que emanen de la llenura del Espíritu Santo y de nuestra relación con Dios.

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