Dios corresponde a nuestra fe

Nuestra actitud impulsada por la fe, nuestra oración de fe, el hecho sólo de confiar en Dios y de poner nuestra total esperanza en Cristo, hará que no nos falten las bendiciones del cielo. Aun cuando en apariencia estemos mal por circunstancias complejas, cuando tenemos fe seguramente estaremos bien internamente, con la dependencia  sólo  en Dios y con una vida rebosante de contentamiento y paz.

«La fe nos hace buscar la ayuda en Dios a través de Cristo. El milagro que recibe esta mujer nos hace pensar, que no importando lo grave de la enfermedad, el tiempo de cargar con ella, o cuanto hayamos perdido por vivir bajo ese tormento, la fe nos hace pensar y creer que Dios siempre pueda ayudarnos a ser liberados fortalecidos, y que aún la enfermedad puede ser usada por Dios para traernos un bien espiritual. En el caso de la mujer, no solamente fue sanada, sino que también, fue salvada por su fe en Cristo.»

Si Cristo honra la fe, es porque aunque esta es un donde Dios, aunque nos es implantada por la gracia divina, el ejercicio de ella, su desarrollo es nuestro compromiso a través de los medios provistos por Dios. Hoy debemos dedicarnos con responsabilidad y compromiso a mantener una fe genuina, creciente y siempre ejercitada en el amor y servicio a Dios.

Cuando tenemos estos anhelos y dedicación, seguramente los beneficios como resultados de nuestra fe serán abundantes, especialmente los espirituales. Cuando oramos lo hacemos movidos por la fe, y cuando esto sucede podemos ser atendidos por nuestro Padre celestial, así que, la fe importa y es fundamental para la salvación y para nuestra estabilidad en lo cotidiano de esta vida.

Debemos sentirnos bien al saber que cuando estamos con Dios nos trata como hijos, y que siempre nos estará reconociendo aun en nuestras obras sencillas, y no porque nuestras obras logren convencer a Dios de bendecirnos con sus bondades, sino porque, cuando Dios se hace presente en nuestras vidas, cuando sentimos su amor hace que nazca en nosotros la gratitud por tan aprecio que nos manifiesta.

Tenemos tantos recursos para crecer en Dios que es inconcebible que nuestra fe sea raquítica, tampoco debemos pelearnos o enojarnos con Dios cuando los tiempos están cargados de tribulaciones, pues a través de ello obra para ayudarnos a tener una fe más sólida y desarrollada. Que no se nos olvide que la fe en Cristo será el instrumento o el vehículo de Dios para acercarnos bendiciones celestiales, que a través de ella operará en nuestras vidas para satisfacer nuestras necesidades.

Compartir