Dios es el sustento de nuestra vida

Nuestra felicidad eterna es por nuestra relación con Dios cuando nuestra alma es bendecida por su presencia y porque nos da la promesa de poder buscar en él el sustento de nuestro cuerpo.

«Dios tiene como propósito bendecir nuestra vida, sin embargo, satanás siempre busca arruinarnos, por eso el maligno hace todo lo necesario para apartarnos de Dios, ya que el sabe, que, si vivimos lejos de Dios, con nuestro corazón vacío de él y de su palabra no nos puede ir bien, porque la dicha de nuestra vida depende de la condición del corazón y la ausencia de Dios es miseria y dolor.»

Todos los bienes materiales y la prosperidad física de una persona no lo hacen feliz si su alma no tiene la riqueza del cielo, si no tiene como sustento el evangelio y si Cristo no lo envuelve con su paz y gozo. Así que, alguien puede tener mucho para que entienda que Dios es el proveedor, pero si no lo comprende se perderá junto con sus bienes. Pero también, un fiel puede tener poco y ser muy agradecido como parte de su fidelidad a Dios.

Debemos buscar a Dios con fidelidad, reconociendo que fuera de él nadie más es digno de adoración y que es el sustento de nuestra vida. Confiemos que Dios es capaz de darnos abundantes bendiciones, pero que el hecho de recibirnos como sus hijos es ya la bendición más grande, y que nuestro mayor deleite no son las cosas materiales o física que podamos recibir, sino que él es nuestro mayor y especial deleite.

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