El que teme reverentemente a Dios recibe la vida eterna

El temor a Dios es la reacción natural de conocer a Dios hasta donde se ha querido revelar para salvarnos, asique, temer a Dios es relacionarse con él, en el reconocimiento y en el entendimiento que es el Creador y el que nos ha provisto al salvador.

“La experiencia de someterse a Dios es voluntaria, pues al conocer a Dios no solamente nos quedan claros sus mandamientos, sino también sus promesas, de tal manera, que el que vive sometido a Dios disfruta de su amparo y de la vida eterna.”

Si al temer a Dios reconocemos su señorío es porque también aceptamos que el es la fuente de nuestra vida, no solo porque nos creó, sino porque también es el que nos provee lo necesario. Por eso es por lo que todo el tiempo Dios nos está llamando a través del evangelio, para que le respondamos positivamente, reconociendo a Jesús el Cristo como el nombre que nos ha sido nado para salvación de nuestra vida, pues a través de él podemos recibir la vida eterna.

Temer a Dios es saber vivir con sabiduría la cual nos es dada a través del evangelio, ya que Cristo es la sabiduría de Dios, y con él podemos nacer de nuevo con la naturaleza que es según Dios, la que nos conforma a la voluntad divina. Todo esto es la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, porque cuando vivimos la vida conforme al Espíritu Santo vivimos para honrar a Dios, sus deseos, su voluntad y sus propósitos. Por eso también se nos recuerda que no hay condenación para los que viven según el Espíritu, no así, los que vive en la carne reciben condenación de muerte.

Cuando nos ha sido implantado Cristo en nuestra vida por el Espíritu Santo es cuando podemos disfrutar vivir siempre y esta vida va siendo más plena cada día, a la vez que vamos viviendo conforme al corazón de Dios. Sólo de esta manera podemos recuperar la calidad de vida que teníamos al principio cuando Dios nos creó, pero también vamos creciendo cristianamente para vivir conforme a nuestro propósito principal, “el cual es glorificar a Dios y gozar de él para siempre” viviendo bajo su temor reverente.

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