Sigamos a Cristo cargando su cruz

Nuestro salvador demanda completa devoción y lealtad, el amor por él deber ser sincero, lleno de gratitud y convencidos que él es lo más importante, que en todas las demás cosas que hagamos seremos bendecidos por él y que lo mejor que podemos tener en la vida es a él mismo, quien es nuestra salvación y vida eterna.

“Por amor a Cristo debemos estar dispuesto a renunciar a nuestros propios intereses, deseos y a nuestra antigua manera de vivir, de tal modo, que vivamos sirviendo en su reino, renovados y consagrados a Dios. Esto es también negarnos a nosotros mismos para confesar a Cristo como nuestro señor y salvador, dispuestos a serle fiel hasta la muerte si fuere necesario, porque el afecto a Cristo debe estar por sobre la vida misma.”

Si hemos renunciado al mundo, si el mundo y el pecado en lugar de vida nos han dado muerte, ahora que hemos conocido a Cristo quien nos ha dado vida debemos vivir para él, glorificando al Padre celestial de quien recibimos el incomparable amor, pues Cristo es su provisión para nuestra salvación.

Nuestra fidelidad a Cristo no es obligada ni agotadora, aunque hay tiempos muy complejos y difíciles de soportar, realmente Cristo es nuestra fortaleza, el verdadero reposo y el gozo de la vida. Por esto también, manifestar ser verdaderos discípulos de Cristo es un privilegio lleno de gracia.

Al iniciar la vida de fe en Cristo nos encontramos con su cruz, pues mediante ella nos mostró su amor y logró nuestra salvación, ahora mediante ella también debemos mostrar amor, ya que no nos debe importar padecer por él y por su reino y porque fuera de él no encontraremos todo el bien que hemos recibido y que habremos de recibir.

Cuando Cristo cargó la cruz por nosotros se dirigió al calvario, sin embargo, ahora que cargamos su cruz nos dirigimos a su gloria, a la vida con el aquí en gozo y a lo venidero que es aún más disfrutable y eterno. En realidad, aunque la Cruz de Cristo significa muerte, ahí encontramos la vida, y aunque el peso de la cruz es mucho, ahí encontramos la verdadera libertad y reposo.

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