La buena batalla de la fe

Seguir la senda de Dios a través de Cristo es ir por el camino de la vida, pero también esto conlleva a caminar en contra del sistema de este mundo lo cual implica aflicciones para el creyente. Sin embargo, el gozo de la vida eterna sobrepasa la tristeza que resulta de las aflicciones, además, la victoria de Cristo se manifiesta en los fieles y en los que ponen su fe en él.

“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.” 1 Timoteo 6:12 RVR1960

La oposición contra el mundo es una batalla muy peligrosa y a muerte, pues detrás de todo sistema y estilo de vida que se opone a Dios está satanás, quien se dispone a matar y destruir, pero Cristo siempre nos asegura la vida eterna como recompensa al final de esta vida de fe, que a la vez es una frontal lucha contra el mal.

La vida eterna, aunque es vista como recompensa por la victoria del creyente, en realidad, es la victoria de Cristo ante el mal, pero cuando ponemos nuestra fe en Cristo él nos apropia de todos sus logros en la cruz, por esto es por lo que, aquí también disfrutamos las primicias y la seguridad de lo que será nuestra vida en su gloria eterna.

Tengamos presentes que podemos perder algunas batallas, pero al final la victoria será nuestra, porque todo lo podemos en Cristo que nos fortalece, con él somos más que vencedores, si él está con nosotros nadie podrá contra nosotros y, además, con Cristo siempre seremos más que vencedores. Cada batalla, cada aflicción o adversidad servirá para que fluya y se desarrolle nuestra fe en Cristo, lo cual no solamente es una confesión de labios, sino que es una certeza, convicción y la práctica diaria de nuestra fe y fidelidad a Cristo.

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