Alegrémonos en las obras de Dios porque todo es bueno

La alegría por las cosas que Dios hace se convierte en alabanza y toda sonrisa debe ser el reflejo de disfrutar las bendiciones de Dios, pero también la actitud gozosa con la que le adoramos al reconocer las bondades con la que nos visita en todo momento, porque incluso, el que él permita el sufrimiento en su poder y gracia nos ayuda para bien.

“Dios no solamente nos ha dado lo que hemos esperado, pues si consideramos todo lo que hemos recibido supera nuestras oraciones y nuestros anhelos y, además, todo esto que ha venido a nuestra vida es por su favor inmerecido, ya que no merecemos más que su juicio y castigo. Sin embargo, nos ha hecho reír cuando tuviéramos que llorar, pero también cuando hemos llorado no ha estado ausente su consuelo a través del Espíritu Santo.”

En verdad, debemos celebrar en todo momento y, hay que atribuir a Dios todo lo bueno que hemos recibido, pues si nos ha dado a Jesucristo como salvador, todo lo demás también es añadidura para llenarnos de gozo. Por esto es por lo que, en la celebración a Dios por sus hechos maravillosos anunciaremos con alegría quién es, lo que es capaz de hacer, diremos de él y le diremos a él lo que surge de nuestro corazón agradecido y convencido, pues seguro estamos, que en él está la salvación y todo lo que nuestra vida necesita para estar bien.

Por esto mismo debemos asignar a Dios nuestro bienestar del mañana, y activos en la fe hay que clamar por él, conociendo más sus promesas, aferrándonos a Cristo, disfrutándolo aun cuando pareciera que nuestro futuro será gris, y hay que compartirlo para que otras personas conozcan la salvación y la alegría con la que gozamos siempre en Dios.

Ciertamente el contentamiento en la vida cristiana es por participar esencialmente del amor de Dios, pero también por las victorias espirituales, por lo que esto implica estar librando una batalla de la que podemos salir raspados, derribados, pero no acabados. Del mismo modo, en el ejercicio cristiano de nuestra fe Dios irá completando su obra, lo cual implicarán procesos muy dolorosos, pero con resultados gozosos, pues grandes son las cosas que el Señor ha hecho y hará.

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