Daremos cuentas ante Dios de todo lo que hacemos

Rendir cuentas ante Dios por nuestra forma de vivir es algo que no se podrá evadir en el día del gran juicio final, por esto es por lo que cada día debemos tomar su santa palabra como referencia de vida, como manual de vida y como nuestra guía.

“A través de la Biblia podemos ir corrigiendo nuestra vida y conformándonos a la voluntad de Dios, de tal manera que al final no tengamos de qué avergonzarnos.”

Es Dios el que en verdad nos puede ayudar con nuestro mal comportamiento, porque a través de su Espíritu Santo y por el sacrificio de Cristo podemos nacer de nuevo, recibimos una nueva naturaleza y podemos ir siendo perfeccionados. Una vida de esta manera es la que nos hace confesar nuestros pecados ante Dios en arrepentimiento, así somos convencidos e impulsados a apartarnos de nuestra maldad.

Delante del juicio de Dios nadie podrá ocultar sus maldades pues Dios lo conoce todo, por esto mismo, al conocer Dios también hoy nuestro pecado debemos buscar la solución en él, pero además, él es quien nos puede librar de los pecados ocultos, de aquello que ni siquiera nosotros conocemos o de los que no somos conscientes.

Por esto mismo, debemos renunciar a toda vida conformada a este mundo y a la carne, no debemos caer en las mentiras del diablo quien nos quiere hacer creer que con este estilo de vida mundano encontramos la felicidad, porque en realidad, lo único a lo que nos enfrentaremos si obedecemos al mal, es al castigo de Dios como sentencia en el gran juicio, el día en el que todo compadeceremos ante él. Seamos fieles a Dios, vivamos para su gloria y disfrutaremos sus bendiciones ahora y con él en su gloria eterna.

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