Sufrimos en silencio

Tendemos a sufrir en silencio. Posiblemente estamos callando el dolor que tenemos en alguna parte de nuestro cuerpo, tal vez tomamos esa actitud porque no queremos preocupar a la familia, no hay recursos económicos para ir al doctor, o simplemente porque creemos que es algo leve y que pronto pasará.

En verdad, hay muchas cosas que nos pueden estar causando muchas preocupaciones, lo cual nos quita el sueño, el apetito, el ánimo, la esperanza de un mañana, etc. Y si a todo esto le añadimos nuestros errores y fracasos, la aflicción de vuelve más grande. No guardemos silencio ante Dios, pongamos todo en sus manos, busquemos su ayuda y bendiciones eternas. Dios lo puede todo, lo tiene todo, él sabe cómo ayudarnos de la mejor manera en cada momento de nuestro existir.

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